Análisis y opinión

Cristina y los riesgos de bajarle el valor a la banda y al bastón

La frase de Cristina advirtiéndole a Alberto que "tener la banda y el bastón no significa tener todo el poder" es una de las más duras lanzadas a su socio político

Ha llamado la atención, sobre todo a alguna prensa extranjera, que el mismo día en que fue anunciado que la inflación de marzo había crecido 6,7%, la vicepresidenta Cristina Kirchner aprovechara una convención internacional de parlamentarios europeos y latinoamericanos (EuroLat), realizada en Buenos Aires, para reaparecer en público y castigar a placer a su socio político, el presidente Alberto Fernández.

Fue en ese marco donde la vicepresidenta dijo: "Que te pongan la banda y te entreguen el bastón de mando no te otorga todo el poder. Y ni te cuento si además no se hacen las cosas que hay que hacer" en evidente alusión al que te jedi, con lo cual la escalada de la pelea interna del oficialismo entre albertistas y kirchneristas ha llegado a alturas desde las que será difícil bajar sin quebrarse una pata.

El acto de apertura de ese encuentro realizado en la sala mayor del Centro Cultural Kirchner (CCK) fue copada por militantes de La Cámpora que volvieron a cantar aquello de que "somos los pibes para la liberación" y otras delicias del activismo nacional y popular, mientras los legisladores europeos y latinoamericanos, convocados a una ceremonia política formal, se vieron envueltos en una fiesta partidaria desembozada.

Al decir de uno de ellos, el eurodiputado Nicola Danti, "nos sentimos como extras para la propaganda peronista de la vicepresidenta argentina". La palabra "bochorno" se extendió entre varios de los participantes y organizadores de la EuroLat.

Aquel vice

Imaginemos. ¿Qué hubiera pasado si esa frase de la vicepresidenta Cristina Kirchner (sobre que "la banda y el bastón no son todo el poder"), la hubiera pronunciado hace unos cuantos años el entonces vicepresidente Julio Cobos en referencia a Ella?

Simple: se lo hubieran comido crudo por atentar contra la institución presidencial y por desconocer las atribuciones constitucionales de un presidente de la Nación.

Ese bastón y esa banda, símbolos republicanos a los que Cristina les ha bajado ahora el valor por la sola razón de que los detenta Alberto Fernández, son los mismos atributos que la actual vicepresidenta se negó a entregarle a su sucesor, Mauricio Macri.

Cristina está siempre dispuesta a esas puestas en escena. Cuando se los negó a Macri pretendía demostrarle al mundo que esos atributos deben quedar resguardados en la vitrina nacional y popular que ella cree representar como nadie.

Los aturdidos

Es gracioso: Cristina y los kirchneristas le dicen de todo al Presidente. Lo bardean sin asco. Pero eso es "batalla cultural". Ella no le contesta el teléfono, el secretario de Ella no le contesta el ídem. Funcionarios kirchneristas de tercera línea se alzan en contra de los ministros. Y a Alberto le mandan cartas aparatosas y amenazantes, como si fuera de un partido de la oposición.

Pero ¡guay que el "okupa", el "mequetrefe" (como le decía una legisladora kirchnerista) les responda algo que no les gusta a los esclarecidos, para que el aire se llene de encíclicas, misivas, videos y audios de Cristina o de segundones de La Cámpora "aturdidos por el silencio" de la Rosada en determinados temas.

En tanto los "pibes para la liberación" no ganan elecciones ni en los comicios que se están realizando en las facultades de las universidades argentinas.

En La Cámpora de Máximo Kirchner y en el Instituto Patria de Cristina se descree de la eficiencia en la gestión política. Para ellos el saneamiento económico es algo inherente solo a los intereses "de la derecha". El achicamiento del déficit fiscal no es necesario como tampoco el ataque al gasto improductivo para frenar la inflación. En las presidencias de Cristina se intervino el INDEC y desapareció la inflación (y la credibilidad en el país).

Para ellos, todas esas cosas son artimañas y maldades de la derecha para no hacer feliz al pueblo. Sin embargo, son las cosas que hacen todas las democracias del mundo, incluidas las cercanas a la socialdemocracia.

Es más, las dictaduras, como la de China, descubrieron hace rato que no hay forma de mantenerse en pie si en lo económico no se utilizan las herramientas del mercado y del capitalismo. Cuando Cristina visitó China como presidenta en 2015, y cuando lo hizo Alberto en febrero de este año, los dos mandatarios cantaron loas al Partido Comunista Chino (Alberto llegó a decir que "pensamos igual en lo político") pero ninguno de los dos se animó a decir que si China es una economía floreciente es porque usa las herramientas de gestión del capitalismo.

El sarcasmo

Hace un año y medio, Cristina -en una de sus famosas cartas- alentaba sarcásticamente a Alberto a usar sin miedo el poder que se le había conferido, machacándole que era él quien tenía la lapicera (pero para firmar lo que ella le exigiera).

Ahora bien, para leer correctamente de qué va "la banda y el bastón no te otorgan todo el poder" hay que entender que ese concepto va pegado a la otra idea que viene luego del punto seguido, y que es del más potente cuño cristinista: "Y ni te cuento si no se hacen las cosas que hay que hacer". En criollo: el poder que tenés es prestado y encima has fracasado en todo lo que yo necesitaba.

Ajá. ¿Y qué papel juega el 48% de los votantes argentinos que ungieron en 2019 una fórmula que encabezaba Alberto Fernández como presidente de la Nación?