Ayudó el cepo contra el dólar, pero una de las cosas inesperadas que facilitó que hubiese relativa tranquilidad en la primera semana de convivencia entre Mauricio Macri, presidente saliente, y Alberto Fernández, mandatario electo, fue el excéntrico jefe de Estado de Brasil, Jail Bolsonaro.
Es que con sus disparates en contra de la forma en que votaron los argentinos, Jail ha logrado fijar un punto donde se abroquelan macristas y kirchneristas. ¿Se inicia el cierre de la grieta? Naaaa, no es para tanto. Es, sí, un dato.
El brasileño y sus tres hijos (que parecen, por sus estilos, ahijados de Trump y Putin) están más encendidos que nunca: los tres "pibes" ya se mofaron públicamente de Estanislao Fernández, el hijo drag queen de Alberto.
Machos amazónicos
Para ello, los hermanitos Bolsonaro publicaron fotos en las redes sociales donde aparecen como patovicas de gimnasio y portando armas de fuego, como para demostrar las diferencias con el futuro hijo presidencial argentino cuya elección sexual es la bisexualidad.
El jefe del clan brasileño no sólo se permitió afirmar que los argentinos habían votado mal el 27 de setiembre sino que ya ha adelantado que no estará presente en el acto de asunción de Alberto Fernández, por más que Argentina y Brasil sean los principales socios comerciales de la región. ¿Diplomacia? Eso es para sensibles.
Nosotros muchas veces creemos que somos lo peor que en el mundo existe. Sin embargo, ¡hay cada gaucho en la Pampa del orbe!
Es cierto que durante su campaña electoral Alberto visitó al encarcelado ex mandatario brasileño Lula Da Silva y que tuvo una activa participación en la movida internacional por la liberación de Lula.
Pero una cosa es el Alberto candidato y otra, institucionalmente muy distinta, el Alberto como presidente electo. Desairar a este último tiene otras connotaciones diplomáticas.
Mambo en la Cancillería
Todo este merengue ha obligado a la cancillería argentina -la de Macri, claro- a tener que hacer malabares diplomáticos para no malquistarse con los brasileños cuando falta un poco más de un mes para que Macri deje la presidencia, pero a la vez para no dejar pagando a Fernández y a los argentinos que lo votaron.
"En Argentina han elegido mal y han quedado en una situación complicada. Pido a Dios por nuestros hermanos argentinos", recitó el bueno de Jail quien nunca saludó a Fernández por su triunfo electoral.
Lo cierto es que a los barquinazos o con cierta tranquilidad estamos terminando de completar un proceso electoral -y ahora una transición- donde más allá de que nos gusten o no los resultados, se vienen haciendo dentro de los márgenes y los tiempos que nos fijan las leyes.
No es poca cosa para un argentino saber que ya no se escucha a los que piden helicópteros o adelantamientos de entrega del poder.


