El gobernador Alfredo Cornejo no quiere correr riesgos en la Legislatura en año electoral y mucho menos durante el último tramo de su mandato. Por eso designará en breve al nuevo presidente del Tribunal de Cuentas para remplazar al renunciante Salvador Farruggia y dejará para más adelante la reforma de ese organismo de control.
Farruggia (71) accedió al cargo hace 32 años durante la gobernación de Felipe Llaver y dejará ese silló en las próximas semanas cuando ANSES le informe que ya está lista su jubilación. Hoy, su sueldo supera los $200.000.
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La Constitución provincial establece que elegir a los miembros del Tribunal de Cuentas es postestad del titular del Poder Ejecutivo y para eso fija el mecanismo de validación en el Senado, previa audiencia pública, como sucede con los jueces, incluso los de la Suprema Corte, y con el Fiscal de Estado y el Asesor de Gobierno.
Si Farruggia hubiera dimitido un año atrás el Gobierno habría militado en la Casa de las Leyes una ambiciosa modificación del Tribunal de Cuentas, pero como Farruggia decidió irse en año electoral y casi al final del mandato de Cornejo, el primer mandatario apostó a lo seguro: proponerle al Senado a su elegido.
Ricardo Canet al frente de la Asesoría de Gobierno desde octubre último, en lugar del renunciante César Mosso Giannini, fue la última elección fuerte que hizo Cornejo en materia de cargos previstos por la Carta Magna local. A Canet lo antecedieron los ministros de la Suprema Corte de Justicia Dalmiro Garay (2018) y José Valerio (2016) y el Procurador de la Suprema Corte de Justicia y jefe de los fiscales Alejandro Gullé (2016).




