Las PASO, la única encuesta rigurosa, mostraron la paridad que hay entre los tres espacios que tienen la mayor probabilidad de ocupar el podio, donde sólo habrá lugar para dos. Parece que pasó un siglo, por lo que vale la pena rapasar que apenas hubo dos puntos de separación entre La Libertad Avanza, Juntos por el Cambio y Unión por la Patria.
Cómo llegan al debate los que pelean por la Presidencia en días agitados
El solo hecho de haber quedado primero y con su única candidatura en el espacio, el resultado operó en favor del posicionamiento de Javier Milei, que de ser la gran sorpresa de las PASO, quedó visto casi como el seguro ganador de las generales.
El efecto provocó un gran envión a su candidatura y se pasó a discutir si la nueva estrella política se consagraría o no en primera vuelta.
Las encuestas parecen darle la razón al imaginario porque todas coinciden en que Milei se ha despegado de sus rivales más fuertes.
La mayoría, salvo un par de ellas, también dan a Massa en segundo lugar, pero ninguna ve por eso a Patricia Bullrich fuera de carrera.
Todo esto va a ser tenido en cuenta por las y los candidatos en la preparación del debate definitorio de este domingo, después del primero que libraron en Santiago del Estero, que puede considerarse como el round de estudio.
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Desde que arrancó el año electoral han ocurrido variadas situaciones que han perfilado a los postulantes hacia la Presidencia y los han traído con más o menos posibilidades hasta acá, pero esta última semana ha sido prolífica en acontecimientos que podrían impactar en el proceso electoral.
Por un lado, todo lo que se comentó en los medios y en las redes, más los memes y la viralización de tramos editados del debate del domingo pasado han sido quizás más significativos que esa confrontación en sí misma.
Y después, la escandalosa repercusión del caso Insaurralde, con todos sus bemoles, que signó la agenda pública desde el fin de semana pasado. Por si fuera poco, repercutió la escapada del dólar blue y los dólares financieros que echan más incertidumbre a la hoguera de la inestabilidad económica.
Las mochilas cargadas
Sergio Massa debe llevar todo el peso del gobierno cuando el índice de confianza de la población está por el piso. Los precios siguen subiendo y escasean los combustibles tanto como los dólares.
El ministro candidato sigue haciendo anuncios con resultados dudosos en términos electorales pero con segura repercusión negativa en la economía para después de las elecciones, si no antes.
Entre sus malabares, Massa trata de convencer de que el actual no es su gobierno, sino el que vendrá después del 10 de diciembre si lo votan, tal como lo afirmó en el debate pasado.
Ahora busca despegarse del caso Insaurralde, quien fuera su rival en las elecciones de 2013 en la provincia de Buenos Aires, y hacer el control de daños de la mejor forma posible. La mayor preocupación es que el impacto debajo de la línea de flotación le quite chances a Axel Kicillof y lo arrastre a él en la categoría presidencial.
Por su parte, Patricia Bullrich, después de dejar pasar las oportunidades que tuvo en el primer debate, se enfrascó en polarizar con Milei, a quien ha denunciado penalmente por acusarla de haber puesto bombas en jardines de infantes. También logró un ámbito de confort en el Coloquio de Idea, donde arrancó aplausos al igual que Carlos Melconián, lo que le da bríos para el debate de esta noche.
En tanto, Javier Milei está en una posición más cómoda, esperando que se acerque la fecha definitoria, y su esfuerzo no va más allá de largar dardos temerarios contra Bullrich.
Con una puja que encontrará a cinco contendientes detrás del atril, es más difícil que se saquen ventajas notables en el debate pero, como están las cosas, cada voto puede resultar crucial.
Es de esperar que Massa busque repetir su desempeño del domingo pasado, mostrando solvencia discursiva sin acusar los golpes de sus rivales. Entrar al podio para una segunda vuelta es el objetivo de mínima, o quizás de máxima.
Milei, si es que las encuestas están en lo cierto, intentará no arriesgar demasiado, pero si encuentra un flanco golpeará más a Bullrich que a Massa, para no tener que enfrentarla en una eventual segunda vuelta. El libertario ha forjadado su caudal electoral comiendo de ambos, pero principalmente de votos que antes se inclinaban hacia Juntos por el Cambio.
Pero la que debe arriesgar con todo es Bullrich, como aquellos retadores que vienen debajo en las tarjetas y deben dar hasta el último aliento en el round definitorio. Los últimos temas predominantes en el país deberían jugarle a su favor, si es que esta vez sabe capitalizarlos. Y los ejes del debate, como seguridad y trabajo, se supone que son su fuerte, a diferencia de la economía, en lo que mostró las principales falencias.
Mendoza pendiente y dependiente
El gobernador electo Alfredo Cornejo ha señalado que, como la sociedad ha virado, quien gane la elección deberá asumir una orientación económica más proclive al mercado.
Independientemente de quien resulte triunfante, Mendoza está preparada para dar el salto a partir de un nuevo paradigma, sostiene.
Si fuera Milei quien deba gobernar el país, con Cornejo deberán limar asperezas después de que el libertario lo descalificara en los videos que viralizó antes de las elecciones provinciales.
En cambio, si Massa es electo presidente, sería altamente probable que busque acuerdos con los gobernadores, incluidos los opositores que hoy son mayoría. El actual ministro se destaca más por su cintura política que por destreza económica.
Si gana Bullrich, a priori el gobierno mendocino estaría de parabienes para recuperar parte de las porciones perdidas en el reparto discrecional de los recursos nacionales.
Son todas hipótesis de futuros escenarios, que sólo se corroboran en el terreno de los hechos, para lo cual hay que esperar que transcurran.
El sábado a la noche Milei estuvo, bastante moderado, junto a Fátima Florez en el regreso de Mirtha Legrand. Sólo se salió del molde cuando volvió a acusar a Bullrich de "terrorista tirabombas". Luego serán los turnos televisivos de Massa y de Bullrich, quienes también harán en breve su paso por Mendoza.
Restan apenas 14 días para el pronunciamento popular que consagrará presidente o los finalistas del balotaje, y el debate de este domingo a la noche puede ser un empujón hacia la cumbre o al abismo de los protagonistas de la competencia.







