Carlos Aguinaga, ex legislador provincial por el Partido Demócrata y figura del Pro en Mendoza, finalmente dejó atrás la internación por coronavirus tras vivir en carne propia este flagelo que azota a la humanidad toda.
El abogado de 52 años salió fortalecido de la internación de 12 días y mantiene firme su promesa de donar plasma. También fue duro contra la cuarentena.
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Casado y padre de dos niñas, Carlitos Aguinaga sufrió dos cimbronazos a principio de agosto, cuando le dio positivo el examen para determinar presencia de Covid-19.
"Lo primero que pensé cuando me dijeron positivo, fue tener un Covid liviano, casi asintomático, porque hasta ese momento era muy poquito lo que yo sentía. Era solamente dolor de espalda y del cuerpo, nada más", recordó Carlos.
"El problema -agregó- fue que cuando ya estuve internado, donde al principio te hacen una radiografía y una tomografía del pulmón, que es algo importante para determinar si tenés mal el pulmón, es un caso grave, mientras que los que no, a los dos días se van de alta, y pasa a ser como una gripe común, con síntomas distintos, pero sin riesgos. Hasta ahí estaba tranquilo".
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Nada de gripecita común
Luego continuó el relato diciendo: "Cuando me dieron el resultado de los pulmones fue una mala noticia, porque ahí me dijeron que tenía neumonía, no era de las más bravas, pero era algo intermedio, Y ahí te asustás un poco; no es lo mismo una neumonía que una gripe".
Con las malas noticias, el ex senador provincial comenzó a pensar que su vida estaba en peligro. "Ahí ya hubo que pensar en el peligro y en estar más días en el hospital. Pensaba estar tres días, y terminaron siendo 12. Se genera miedo, ya que ante tanta propaganda del “nos vamos a morir todos”, cree que le llegó el momento. Te termina dejando la cabeza mal parada, aunque el cuerpo vaya bien. Uno piensa que en cualquier momento le van a decir que lo pasan a terapia y a intubarlo, y si bien hay mucha gente a la que su cuerpo lo manda a esa situación, son los menos. La mayoría lo pasa como una gripe, y muchos son asintomáticos, e incluso ni se enteran que tienen Covid-19. Se darán cuanta cuando aparezcan en un análisis los anticuerpos", explicó.
Aguinaga es partidario de "hilar fino" en cuanto a esta enfermedad pandémica y expuso: "Hay que hacer foco en la gente que tiene problemas cardíacos o pulmonares, o que han sido fumadores, con ellos hay que tener todos los recaudos", dijo.
"Yo estuve tranquilo, la primera semana pensaba que me mejoraba día a día, pero el terminar esa semana me hicieron una nueva tomografía y unos análisis de sangre, y me dijeron que estaba peor. A los dos siguientes ya me sentía realmente bien, y el médico se dio cuenta de eso, y me hizo análisis de sangre, y me dijo que me había mejorado de golpe y que estaba con unos números casi normales en los estudios", recordó el demócrata.
Tratamiento y estadía
"Me hicieron el tratamiento que indican los protocolos nacionales. Internación, sacar radiografía y/o tomografía, darme antibióticos por cinco días, o sea que cuando yo supuestamente estaba peor clínicamente, me los sacaron, pero así lo dice el protocolo, y de repente empezó la mejoría y sentí que era otra persona. Los últimos cuatro días estaba bien bien y con ganas de irme", detalló Aguinaga.
Respecto a la estadía y vivencias dentro del hospital (Santa Isabel de Hungría), confesó: "Compartí la habitación –que era para dos- con otras cinco personas, ya que iban rotando y todos muy bien, todos ya saliendo del problema, saliendo de una situación mediana o intermedia, no me tocó nadie que estuviera complicado".
Firme en la promesa de donar plasma
Con la alegría de la recuperación, y el agradecimiento a quienes ayudaron en la curación, Aguinaga recordó la promesa hecha apenas fue internado. "Cuando te vas de alta, los médicos te transmiten lo útil que es el plasma para los pacientes, y te cuentan lo bien que les va a los que se le han aplicado. Y uno que está ahí, doce días internados, recibiendo todo el apoyo médico y humano, además de los parientes y conocidos que están siempre alentando, entonces uno se dice “tengo que devolver algo de esto”. Al segundo día de internación ya tenía en claro que tenía que aportar algo cuando me recuperara".




