Entro al almacén de mi barrio y me llama la atención que algunos clientes se muestran alarmados con "ese gobernador" que se ha aumentado el sueldo el 100%. No lo mentaban por el nombre. Decían: "el de Chubut, el que no le paga a los maestros".
Ocurre que ahora que se le está quemando la provincia, con rutas cortadas, piquetes, paros y ataques a la Casa de Gobierno y a la Legislatura, los argentinos han comenzado a tomar nota de que en Chubut hay un gobernador llamado Mariano Arcioni, que es "peronista regionalista", y que en 2017, siendo vicegobernador de Mario Das Neves, debió sucederlo cuando éste falleció.
Das Neves sí tuvo proyección nacional y hasta intentó perfilarse -sin suerte- como presidenciable, pero Arcioni era un perfecto desconocido fuera de su provincia o, si usted quiere, de la Patagonia, incluso para gente informada. En junio pasado Arcioni fue reelecto en el cargo, ahora ya sí por mérito propio y no como compañero de fórmula de nadie.
Desde entonces ha intentado una versión chubutense de "ahora vamos por todo" y le ha ido para el traste.
El filamento
En Chubut como en Neuquén, ambas provincias petroleras y gasíferas, hay una fuerte tendencia a diferenciarse políticamente. De allí que Arcioni se considere un "peronista regionalista". En la elección provincial de junio pasado le ganó a los candidatos a gobernador del kirchnerismo y al de Cambiemos.
Chubut posee un alto ingreso por las regalías de hidrocarburos. Hay "mosca". O había y se la patinaron. Con Das Neves ya había problemas con la caja, pero con Arcioni eso se ha agravado hasta límites insoportables.
Sin embargo los chubutenses lo reeligieron hasta 2023 quizás por ese espíritu de que "los de la Nación no van a venir a robarnos nuestra riqueza".
Cobro lo que quiero
Ahora el escándalo se ha agravado por un proyecto de ley que Arcioni mandó a la Legislatura para aumentar el salario de los puestos políticos del Poder Ejecutivo. Justo ahora. Un sentido de la oportunidad exquisito.
La iniciativa prevé (según informó el diario La Nación) que el haber mensual de Arcioni, de poco más de $84.000 pesos, pase a $384.000. Sí, más del 350%.
Al poco tiempo de ser reelegido Arcioni comenzó a atrasarse con los pagos a los trabajadores estatales y desde entonces ha habido una escalada de malas noticias (perdón, de malas gestiones) que primero sólo interesaban en Chubut y ahora ya son un problema nacional.
Como defensa, Arcioni ha intentado echarle culpas al gobierno nacional por una supuesta promesa incumplida de enviarles fondos. La Casa Rosada le ha contestado con un informe en el que asegura que no sólo no se le debe un peso a Chubut sino que además se le han adelantado millonarios aportes de la coparticipación.
Con socios así...
En algún momento de toda esta movida se especuló con que Macri había sido condescendiente por el hecho de que Arcioni le había ganado al candidato kirchnerista a gobernador de Chubut, lo que lo transformaba en algo así como un socio eventual.
El Gobierno nacional lo niega y asegura que le ha enviado a Chubut adelantos de coparticipación y del Fondo de Incentivo Docente por $1.300 millones.
Lo cierto es que buena parte del descalabro hay que buscarlo, dicen en la prensa que ha empezado a desentrañar el "volcán Chubut", en los aumentos de salarios desbocados que Arcioni prometió a los docentes y a los estatales en general cuando se presentó a la reelección, sabiendo que la situación financiera explotaría por los aires más temprano que tarde.
La realidad es tan hija de su madre (tan hijoputa dirían los españoles) que a veces chamusca sin asco a los que juegan con fuego.




