En el Jardín Botánico, rodeados de una escenografía arbolada PRO que se volvería una marca oficial, aquella mañana del 2 de diciembre de 2015, Mauricio Macri juntó a los que serían sus 26 principales colaboradores, para iniciar su mandato.
"El mejor equipo en 50 años", lo bautizó el entonces presidente electo. Cuatro años y cuatro días después, su próximo sucesor Alberto Fernández prepara una presentación menos pomposa, por la tarde, de su futuro gabinete.
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Si bien el formato todavía no está definido, juran en sus oficinas de Puerto Madero, la intensión simbólica sería "hacer todo lo contrario" al recordado evento de Cambiemos. Algo que se volvería una impronta ideológica para las acciones de la administración del Frente de Todos. ¿Podría ser un mero anuncio a través de su red social favorita Twitter? Más allá de querer bajarle los decibeles a la revelación, al demorarlo, para evitar "quemar" a los elegidos, la postergación terminó motivando operaciones por salidas anticipadas antes siquiera de ingresar al gabinete.
Entre ellos, el mensaje privado que fue público por error sobre el massista Sergio Gorgal en Seguridad, donde al final quedaría Sabina Frederic, o la frustrada mudanza de Carlos Caserio del Senado.
El anuncio del 6D será el primer gesto "austero" de una presidencia albertista que, al igual que Néstor Kirchner en 2003, busca imprimirle esa tónica al día a día. El siguiente capítulo será festival del 10D en Plaza de Mayo, luego de la asunción en el Congreso. En el equipo del mandatario están reprochando que algunas bandas y artistas están pidiendo un cachet exorbitante para la bautizada "Fiesta de la Democracia".
Con respecto al gabinete, importa menos el formato que los nombres que terminará confirmando el futuro Jefe de Estado. Hubo varios en la danza de nombres desde las PASO pero un puñado siempre tuvo espacio garantizado. Como Santiago Cafiero, alterego de un Alberto Fernández que a su vez lo fue de Kirchner, por lo que es poco probable que no asuma la jefatura de Gabinete.
El ministerio del Interior se descuenta que será para el más albertista de los cristinistas, Eduardo "Wado" De Pedro. Felipe Solá y Daniel Arroyo ya se mueven como Canciller y titular de Desarrollo Social, respectivamente. En Obras Públicas, que absorbería Transporte, recalaría el intendente de San Martín Gabriel Katopodis, compañero de Alberto F. durante la aventura randazzista.
María Eugenia Bielsa tendría a su cargo Vivienda, Nicolás Trotta, Educación; y Juan Cabandié, que auspició el reencuentro con CFK, Ambiente. Los regresos de Ginés González García (Salud) y Agustín Rossi (Defensa) no serían los únicos reincidentes con experiencia en la gestión: Claudio Moroni (Trabajo), Roberto Salvarezza (Ciencia), Tristán Bauer (Cultura), Alejandro Vanoli (Anses), Miguel Ángel Pesce (BCRA) y Mercedes Marcó del Pont (AFIP). De su entorno cercano, sobresalen Julio Vitobello (Secretaría General), Vilma Ibarra (Secretaría Legal y Técnica) y Marcela Losardo (Justicia).
Matías Kulfas, que se especuló en Economía, quedaría a cargo de un megaministerio de Producción, rama que el Presidente electo busca fijar como central de sus políticas. Y sin Roberto Lavagna en el ministerio, tal vez en el Consejo Económico y Social, en Hacienda podría quedar Cecilia Todesca o Martín Guzmán.
Fuente: El Cronista


