Lo dijo Alberto Fernández en Mendoza y está grabado: "Lo primero que tenemos que hacer cuando volvamos (a gobernar) es prender la economía". Según el candidato presidencial de Cristina, "cuando Macri llegó al gobierno apagó la economía".
¿Será así de fácil el resumen de la crisis argentina? ¿Cómo no nos dimos cuenta antes? ¿A ningún gil se le ocurrió que era cuestión de levantar esa perilla que un hijo de su madre había bajado para amargarnos la existencia?
Uno puede entender que los candidatos tengan que apelar a la síntesis cuando se habla de temas áridos como los económicos, pero de allí a decir que el secreto de nuestra crisis era ése, que todo el bolonqui que vivimos el último año fue por una llave de luz, suena a grosera cargada.
Con la candidata a gobernadora Anabel Fernández Sagasti al lado, Alberto Fernández metió en una misma bolsa lo ocurrido en el último año con lo que sucedió desde diciembre de 2015. Y desde Mendoza pontificó que "hace tres años y medios que el consumo se cae en el país".
Es decir que en la visión de Alberto F. la recesión empezó el mismo día que Macri empezó a gobernar. ¿Será que al no haber recibido los atributos presidenciales de manos de la mandataria saliente Cristina Kirchner, Macri se empequeñeció y diluyó sus potestades y saberes?
Siente pena por el Alfredo
También fue chirriante lo que el candidato kirchnerista dijo sobre la gestión del gobernador Alfredo Cornejo. En rol de perdonavidas, nos machacó que por estar del lado de Macri, Cornejo está llevando a esta provincia al abismo.
El abismo que aún recuerdan los mendocinos es el de la época del gobernador Paco Pérez, cuando se paralizaron las obras públicas, no se pagaba a las proveedores del Estado, los empleados públicos cobraban con tardanzas, lo cual no obstaba para que ese mandatario pasara a legiones de de conchabados políticos a planta permanente.
"Mendoza merecía mejor suerte que la que tuvo estos años", aseguró el personaje de esta columna y, como si fuera un dato menor, admitió que Cornejo ha ordenado las cuentas de la provincia "pero a costa de un alto nivel de endeudamiento y de haber seguido las lógicas del gobierno nacional. Lo lamento, pero con Macri, Cornejo está condenando a Mendoza. La verdad, me apena".
Ni una palabra le merecieron a Alberto F. las gobernaciones de los peronistas Celso Jaque y el ya mencionado Francisco Paco Pérez, administraciones que fueran puestas -de manera vergonzosa- bajo la advocación de Cristina Kirchner.
Mis empleados
La entonces presidenta trató siempre a Jaque y Pérez como si fueran peleles y no dos elegidos por el voto popular de los mendocinos, al punto que les dictaba desde la Rosada las listas de quienes debían ser los candidatos peronistas en Mendoza (desde concejales hasta senadores) además de hacerlos cuadrar mediante el uso ladino de los fondos nacionales.
Si hacían lo que Ella mandaba, había "tela". Si no, como le ocurrió a Pérez cierta vez que la hizo enojar: Cristina vino a Mendoza y ordenó que las cámaras de la cadena nacional ignoraran la presencia de ese gobernador.
Ahora mientras Cristina recorre el país presentando su libro de memorias políticas Sinceramente (título que nos remite al genial dicho español "dime de lo que presumes y te diré de lo que careces") y a asistir a su hija Florencia en Cuba, Alberto F. está obligado a recibir los cachetazos y a rehacer a diario la realidad del kirchnerismo para poder sobrevivir.
La sociedad política de Cristina y Alberto (que ése es el orden real de los factores) tiene serios riesgos de implosionar en el supuesto caso que el Frente de Todos gane las elecciones.
Es cierto que en una campaña política la verdad suele ser una convidada de piedra. Pero una vez en el gobierno, la verdad insiste en abrirse paso a los empujones y suele corroer los mejores relatos.
