Análisis y opinión

Acomodarse, o de cómo los partidos y los políticos hacen como los melones

Los ciudadanos sintieron que los políticos clásicos de la Argentina los habían "meloneado" bastante, y los pusieron a parir

Los partidos y los políticos son hoy como los melones recién cargados en el camión. A esos frutos, como a los partidos, les espera un duro traqueteo en la ruta antes de que se puedan acomodar.

Los melones libertarios son la novedad de la temporada. Hay dudas sobre si vienen dulces o insulsos pero, como a todo producto primicia, le suben el precio. Habrá que esperar para poder calarlos. Por ahora han generado una fuerte expectativa.

Por otro lado, allá van, como maleta de loco, los melones peronistas, sin compradores. Ni siquiera las ferias francas de barrio parecen ser un destino seguro para ellos. Los mata, al parecer, el exceso de kirchnerismo.

Los melones marca JxC, que amagaban con ser los top de la temporada, fueron en realidad pura frustración. Parece que sin largar se cansaron en partidas, como les pasaba a algunos cantores que conoció Martín Fierro.

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La fórmula de Victoria Villarruel y Javier Milei fue proclamada este miércoles por la Asamblea Legislativa.

La fórmula de Victoria Villarruel y Javier Milei fue proclamada este miércoles por la Asamblea Legislativa.

Están también los melones de La Unión Mendocina, mezcla de diversas semillas. Un blend político-melonero. Un poco libertario, otro poco radical, un toque peronista, cierto perfume territorial. No terminan de armar un sabor propio. Les falta maduración.

Hay otras variedades de melón, como los Verdes, que sin tener gran producción, generan su público. Llegaron a estar terceros en demanda, pero con la incorporación de la variedad unionista pasaron al cuarto lugar.

¿Cómo olvidar a un clásico como el melón de Izquierda? Es una fruta testimonial que aún tiene sus consumidores. Estos son muy minoritarios, pero fieles. Sus productores se conforman con el 3% del mercado o con menos. Supo captar el gusto juvenil. Ya no, ni ahí.

¿Qué tenés en el melón?

El melón libertario, que parece haber copado al actual paladar argentino, tiene una particularidad: posee influencia transversal. Su sabor ha pegado tanto en el público de altos ingresos como en el de medio pelo y, de manera sorpresiva, en el de bajos ingresos, incluído el mercado informal. Por caso, los muchachos que hacen delivery, espíritus libres si los hay, están entre los predicadores más consecuentes de este anarco melón.

Muchos lamentan la caída en las ventas del melón peronista y acusan a los productores de la sub-variedad "ka" de haber transmutado aquella tradicional pulpa aromática, jugosa y dulce en algo artificial, poco agradable y sectario. Ya hay una tendencia en el mercado para recuperarlo como segunda marca, previo hacer pruebas de ingeniería agraria para adaptar el sabor melonero peronista a los gustos del nuevo consumidor.

Uno de los más recientes fracasos comerciales en el maravilloso mundo del melón fue el de la variedad JxC, que se anunciaba como un producto republicano y democrático, el que prometía -a su vez- respetar las reglas del mercado y terminar con algunas plagas como el pulgón inflacionario, la polilla conocida como déficit fiscal o la mosca planera. El público parece haber terminado comprando una marca extrema del liberalismo, la libertaria, aunque ahora los representantes de este sector, que ya inundó el mercado, han empezado a frenar con las propias patas el coche ultrarrápido en el que se desplazaban.

Hay un pesado silencio tanto en el sector unionista del melón como en ala radical de la variedad JxC. Es que ninguno de los dos grupos puede negar su simpatía por el nuevo melón libertario. Pero a la hora de enfrentar a sus variopintas facciones internas, no les está siendo nada fácil explicar ese meloneo tan extremo, donde se incluyen desde tríos hasta derecho a roce.

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Javier Milei junto a sus amados perros.

Javier Milei junto a sus amados perros.

Melonear

El universo del melón no sólo está hecho para deleitarnos las papilas gustativas ni para proveernos de no sé qué cantidad de vitaminas y antioxidantes. También está para hablar de la vida misma. La frase "en el camino se acomodan los melones" es frescamente aleccionadora.

Los melones que en una finca se cargan en la caja posterior de un camión o de una chata para trasladarlos a los centros de distribución, parecen, al salir a la ruta, que se van a caer. Que los han cargado de más En el traslado, sin embargo, el movimiento los va acomodando y al llegar a destino, vemos que cada melón ha encontrado su lugar y que sobra espacio.

El melón, entonces, nos sirve incluso para referirnos a los partidos y a los políticos, ambos tan en boga en esta Argentina que nos ha llevado siete veces este año al cuarto oscuro. Los políticos, sobre todo los clásicos, nos venían meloneando a placer. Pero los ciudadanos han dicho lo suyo y los han puesto a parir.