A principios de este año, Jesús Sarmiento fue condenado por estafar a 19 personas. Llegó a un pacto en el cual zafaba de ir a la cárcel si le devolvía el dinero a las víctimas, por un total de 10 millones de pesos. Comenzó pagando las primeras cuotas pero luego dejó de hacerlo y ahora volvieron a ordenar su detención.

El 28 de febrero pasado, luego de estar dos meses encarcelado, Sarmiento pasó por un juicio abreviado donde reconoció ser un estafador serial y fue condenado a 3 años de prisión en suspenso. El pacto con la fiscal de Delitos Económicos, Susana Muscianisi, incluyó varias condiciones para no quedar alojado en la penitenciaría, pero sin lugar a dudas la más importante era resarcir a las víctimas de sus tretas.

Fuentes judiciales detallaron que el hombre debía devolver $10 millones -entre pesos, dólares y una moto BMW- a cada uno de los damnificados. Se había acordado un plan de pago que duraría un año y medio, donde podría pagar en cuotas a cada una de las víctimas. Poco le duró la oportunidad, ya que este martes volvió a ser detenido por orden de juez Gabriel Bragagnolo.

Ejemplo fue la situación de Miguel Ángel Trentini, una de las víctimas. Su abogado, Lucas Colucci, detalló que Andrés Sarmiento acordó pagar 9 cuotas de $60 mil de las cuales cumplió con las primeras cuatro y luego comenzó a dilatar la situación. En distintas audiencias judiciales, el estafador serial le argumentó al juez que había tenido diversos problemas, hasta la jornada de ayer que el magistrado se cansó de las excusas y lo sacó esposado del Polo Judicial.

Ahora, Sarmiento estará alojado en la cárcel los 2 años y 10 meses de prisión que le restan de cumplimiento de la pena por las múltiples estafas.

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Andrés Sarmiento , el estafador serial conocido como el Madoff mendocino.

Andrés Sarmiento , el estafador serial conocido como el Madoff mendocino.

El Madoff mendocino

Andrés Sarmiento simulaba ser un empresario lujoso. Ostentaba la propiedad donde vivía en calle Perú y también sus vehículos. Decía que había sido gerente de importantes empresas de electrodomésticos, que tenía negocios con clínicas privadas y que realizaba traslados jerárquicos. Con esto se ganaba la confianza de personas de su entorno y los convencía de que le entreguen dinero en efectivo para realizar negocios: venta de artefactos o reventa de hierros. Claro, las transacciones nunca prosperaban y la plata jamás volvía a las víctimas.

Ese fue su modus operandi durante una década hasta que se fueron acumulando las denuncias y en las vísperas de Navidad de 2020 fue detenido por orden de la fiscal Muscianisi.

Por su forma de operar, el hombre fue apodado el Madoff mendocino en referencia al estadounidense que fue condenado a 150 años de cárcel por una megacausa de estafas piramidales donde recaudó 65.000 millones de dólares.