Una eficaz investigación que comenzó con dificultades, tuvo en el medio el comienzo de la cuarentena pero en menos de un año terminó con una condena a prisión perpetua. Tras finalizar el juicio por jurado por el asesinato de Felipe Carrizo (23), trascendió una de las pruebas claves para condenar a Rodrigo Zúñiga (23).

Un video de una cámara de seguridad de un negocio captó la secuencia en que Carrizo fue baleado aquella mañana del 5 de febrero pasado. Las imágenes fueron claves no para identificar al autor del hecho -no se ven rostros ni el dominio de la moto-, pero sí para reconstruir el ataque.

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Y, a su vez, esto último fue importante para la condena a prisión perpetua. Es que a lo largo de su investigación, la fiscal de Homicidios Claudia Ríos sostuvo que se trató de un homicidio agravado por alevosía. ¿Qué es la alevosía? La grabación es clara: matar por la espalda, a traición, sin darle la chance a la víctima de defenderse.

Crimen de Felipe Carrizo

La secuencia también contribuyó para el sobreseimiento del conductor del moto, quien declaró en el juicio por jurado y sostuvo que no sabía que su acompañante iba a cometer el asesinato. Y para la Fiscalía esto queda demostrado en que se observa que el joven no frenó antes del disparo e incluso que hizo una maniobra de sorpresa con el rodado tras escuchar la detonación.

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Felipe Carrizo fue asesinado por la espalda.

Felipe Carrizo fue asesinado por la espalda.

Crimen en Guaymallén

El 5 de febrero pasado, Felipe Carrizo se encontraba caminando por calles Delgado y Sarmiento, en el interior del barrio Belgrano, a un kilómetro de la casa donde vivía. En ese momento, pasó por el lugar Rodrigo Zúñiga, un joven con quien tenía problemas. Carrizo le gritó "Mojo, olor a pata". Segundos después, según la acusación fiscal, el sospechoso volvió a pasar por el lugar y le efectuó un disparo por la espalda con un arma tumbera. Carrizo murió a los pocos minutos tras recibir 7 heridas de perdigones.