"Entré muchas veces a buscar a los niños, pero no fue suficiente"

Por UNO

Uno de los testimonios más conmovedores de los que pudieron escucharse luego del incendio en una casa de Godoy Cruz, en la que fallecieron dos niños y dos adultos quedaron en gravísimo estado, fue el de Federico, un vecino de la familia. Este hombre, que atendía un negocio de la zona, fue el primero en llegar al domicilio de los Domínguez y contó a Diario UNO  el drama que vivió en la noche del jueves. Entre él y su padre, abrieron la puerta y comenzaron el rescate de las víctimas. Sin embargo, no pudieron salvarles la vida a los pequeños, que ya habían muerto por los gases tóxicos y las llamas.

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El primer testigo

Con la voz entrecortada, Federico relató "estaba saliendo del negocio y me gritó mi cuñada que fuera corriendo a lo de la Cori (la mamá de Pablo Daniel Domínguez, padre de los niños fallecidos y también víctima del incendio). Cuando llegué me encontré con la casa prendida fuego, don Antonio (el padre de Pablo Daniel) en estado de shock trató de abrir la puerta pero por el fuego era imposible. Me pasaron un matafuego, metí las manos como pude, vaciamos dos matafuegos con otro vecino. Yo enchufé una manguera y lo pudimos extinguir".

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Luego continuó diciendo "los bomberos llegaron rápido, pero los vecinos, dos policías y yo fuimos los que más trabajamos. Yo me metí primero, a ciegas, porque conocía la casa. He sido amigo de Pablo de toda la vida. Me prestaron una linternita, y ahí lo encontré tirado en el piso. Lo arrastré como pude al pasillo".

La llegada de los bomberos

El hombre se explayó aún más, diciendo que "inmediatamente después de que rescatamos a Pablo llegaron los bomberos, los guié para indicarles dónde estaban las habitaciones. Encontraron a María (la madre de los niños) y a Benja (uno de los chicos fallecidos) en la última habitación".

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Sin embargo, la parte más conmovedora de su relato es cuando cuenta acerca de la pequeña de dos años, a quien intentaba hallar, con desesperación.

"Yo buscaba como loco a la nena, a Martina. Es amiguita de mi hija, de la misma edad. Pero ella estaba donde estaba el fuego. Desde un principio. Ni siquiera la vi porque yo apagué el fuego dos veces, lo apagaba y se volvía a prender, pero no se veía nada".

Un héroe que no quedó conforme

No hay ninguna duda de que Federico, vecino y amigo de Pablo Domínguez  es un héroe. No le importó que su vida corriera riesgo para salvar a la familia de las llamas. Pero no quedó conforme, porque con su esfuerzo no pudo impedir la muerte de los pequeños. "Nunca había visto tanto humo, ni tanto fuego. Una de las veces que entré me desesperé porque no podía salir, no encontraba la salida. Los bomberos son muy valientes de entrar a estos lugares. Pero yo lo hice porque tenía a los niños en la cabeza. Igual no fue suficiente".

Producción periodística: Gonzalo Conti.

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