El efectivo le puso fin a su vida este jueves en Las Heras. En diciembre pasado su pareja se suicidó con el arma reglamentaria de él. El miércoles la Policía le había devuelto una 9 milímetros.

Un uniformado se suicidó y su familia responsabilizó a Sanidad policial

Por UNO

Por Leonardo Otamendi

En una vivienda de Las Heras ocurrió una tragedia este jueves. Un policía se suicidó utilizando su arma reglamentaria. Esa decisión tomó luego de que su novia se quitara la vida en diciembre pasado, también con una pistola 9 milímetros que era de él. El arma le había sido restituida este miércoles, cuando le dieron el alta en Sanidad Policial.

Su madre fue quien lo encontró en el patio de la vivienda.

Para entender lo sucedido este jueves en una casa de la manzana I del barrio Las Compuertas, es necesario ir hacia el pasado en la vida del auxiliar de policía Gustavo Pedemonte (34).

Este efectivo estaba de novio con una joven muy bonita de 22 años. Vivía solo en un departamento ubicado en las inmediaciones de calles Colón y Perú.

Contenía mucho a su novia, pues ella “tenía un hermano autista agresivo, su madre hacía poco que había fallecido y su abuela, que era quien la sostenía, se fue a vivir a Buenos Aires después que murió su hija (la madre de la joven)”, contó a diariouno.com.ar Rodolfo Pedemonte, el padre del policía.

Este hombre, muy shockeado, relató esos pormenores en la puerta de su vivienda del barrio Las Compuertas donde su hijo se quitó la vida a las 10 de la mañana de este jueves. También estaban familiares y amigos que buscaban con sus miradas alguna explicación a lo ocurrido.

Rodolfo, hundido en el dolor, insiste en saber por qué le dieron el alta a su hijo.

Así comenzóLa tarde del 5 de diciembre de 2010 Gustavo y su novia llegaron al departamento en que el auxiliar vivía. “Mi hijo le pidió a ella que fuese a comprar unas tortitas mientras se bañaba. Pobrecita. Mientras Gustavo estaba en la ducha le sacó el arma, la puso en una bolsita y se fue. A las pocas cuadras, en Mitre y Montevideo, se pegó un tiro”, contó Rodolfo.

Esta situación fue determinante para el uniformado de 34 años que prestaba servicios administrativos en Investigaciones. A partir de este momento, Gustavo comenzó un tratamiento psicológico y psiquiátrico.

Había ingresado a la Policía en 2003 y después del suicidio de su novia “el área de Salud Mental de Sanidad Policial le retiró el arma reglamentaria”, aclaró el jefe de Policía, Juan Carlos Caleri.

El funcionario agregó que desde el “5 de marzo estuvo en disponibilidad hasta que el pasado martes 4 de octubre le otorgaron el alta en Sanidad Policial, bajo controles mensuales”.

En sintonía con esta situación, su padre se preguntó: “¿Cómo le dieron el alta a mi hijo si evidentemente no estaba en condiciones? ¿Acaso el profesional que lo atendía no detectó que Gustavo no estaba bien y que podía llegar a quitarse la vida? Llegado el momento, alguien deberá dar las explicaciones correspondientes, hoy estoy muy mal para pedirlas”.

El efectivo estaba viviendo con sus padres en el mencionado barrio y su papá contó que desde hacía dos días Gustavo se iba a las 7 de la mañana y volvía alrededor de las 17, pero nunca supo que ya estaba apto para trabajar.

“Yo no entiendo cómo le dieron el alta, porque yo lo veía que estaba mal, hasta le tenía que dar yo la medicación con las comidas porque él no la quería tomar. ¿Y esto no detectaron en Sanidad Policial?”, volvió a preguntarse Rodolfo.

Lo cierto es que Gustavo no estaba bien. Este miércoles le dieron el arma, aquella con la que su novia se suicidó, y hoy jueves alrededor de las 10 sobrevino la tragedia.

“Salí a hacer unas compras y mi esposa advirtió que hacía varios minutos no veía a Gustavo. Salió al patio y allí lo vio tirado”, relató con dolor el hombre.

El policía de 34 años se pegó un tiro en la boca, igual que su novia. 

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Florencia Manganelli /Diario UNO
Florencia Manganelli /Diario UNO
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En la foto: Rodolfo Pedemonte (izquierda), padre del policía fallecido, dando testimonio de lo ocurrido.
En la foto: Rodolfo Pedemonte (izquierda), padre del policía fallecido, dando testimonio de lo ocurrido.
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En la foto: Rodolfo Pedemonte junto a Leonardo Otamendi, periodista de diario UNO, frente a la casa donde ocurrió la tragedia.
En la foto: Rodolfo Pedemonte junto a Leonardo Otamendi, periodista de diario UNO, frente a la casa donde ocurrió la tragedia.