El cuerpo de María Aida Oliva (52) fue encontrado dos días después de haber sido asesinada en El Challao, luego de que su expareja confesara extraoficialmente el hecho de sangre. Pero hubo otras personas que advirtieron lo que estaba pasando minutos antes de que ocurriera el femicidio y no pudieron hacer nada para evitarlo.

El martes, cerca de las 18.30, un joven circulaba en moto por el circuito El Challao. Se dirigía en dirección al norte cuando se detuvo ya que un auto blanco estaba cruzado en medio de la arteria y un sujeto estaba agrediendo a una mujer. Cuando declaró, días después, los describió con las mismas características físicas que María Oliva y Mario Ricardo Castro (55), los protagonistas del femicidio.

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El chico quiso intervenir para salvar a la mujer, pero terminó con dos cortes producidos por una herida de arma blanca en el rostro y en el cuello. La mujer salió corriendo y el agresor se subió al vehículo para perseguirla. El joven herido se dirigió a un barrio privado ubicado a pocos metros y solicitó ayuda a un guardia, identificado como Brian Mora.

"El chico llegó pidiendo ayuda. Estaba lleno de sangre. Venía tapándose la cara del lado derecho con su mano. Después vi que tenía un corte bastante profundo", relató el guardia de seguridad.

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El lugar donde hallaron el cadáver de María Oliva.

El lugar donde hallaron el cadáver de María Oliva.

"Me contó que venía de la facultad y vio al hombre que tenía a la mujer. Le dijo que la soltara, pero el hombre se le abalanzó, forcejearon y ahí recibió la puñalada", agregó el testigo que ya también ha declarado en el expediente penal.

A las 18.43, Brian Mora llamó al 911 y mantuvo una conversación de cinco minutos con un operador del Centro Estratégico de Operaciones (CEO). Les explicó no solamente que había un joven herido sino que un sujeto estaba agrediendo a una mujer y la perseguía en un auto blanco. "La Policía demoró unos 45 minutos en llegar al lugar. Nunca encontraron ni al auto ni a la mujer", aseguró en declaraciones a Diario UNO.

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Dos días después, Mario Castro confesaría el femicidio y brindaría detalles del lugar donde arrojó el cadáver de María Oliva, a muy pocos metros del lugar donde mantuvo el primer incidente con el joven apuñalado.

El hombre está detenido desde la mañana del jueves, acorralado por varias evidencias, y fue imputado por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género, además de tentativa de homicidio simple. Arriesga una pena de prisión perpetua.

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