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El ataque a tres repartidores en Rodeo de la Cruz terminó en un asaltante muerto que previamente gatilló tres veces hacia el chofer y el efectivo. El cómplice escapó armado.

Un policía que estaba de custodia abatió un presunto delincuente

Por Catherina Gibilaro

cgibilaro@diariouno.net.ar

El custodio de un camión de reparto de cerveza –es policía–, en el que también iban tres repartidores, abatió ayer a un presunto delincuente que pretendió asaltarlos en Rodeo de la Cruz.El presunto asaltante fue identificado como Gerardo Agüero, de 24 años, quien reside en la manzana N del barrio La Palaya, también en Guaymallén. Otro cómplice escapó del lugar ante el inesperado revés que se les presentó. La policía secuestró un arma calibre 32 del atacante muerto, elemento que quedó a disposición de la Justicia.

Aparentemente el plan de los maleantes –habrían hecho inteligencia previa ya que sabían cuándo el camión llegaba a una despensa de la calle Humahuaca al 9400 del barrio Villa Graciela– era quedarse con la recaudación de lo que había logrado obtener hasta esa hora el repartidor.Según pudo conocerse, llegaron  al lugar  en una moto perteneciente  al cómplice  que está prófugo y la dejaron a pocos metros de la despensa.Luego avanzaron a pie esperando el momento del arribo del camión. Apenas vieron el rodado mantuvieron la sangre fría y esperaron que el chofer estacionara.Dos de los repartidores se bajaron para hacer la entrega,  mientras otro  se quedó en el estribo del camión.   Los maleantes se colocaron armados al lado del chofer y le dijeron: “Dame la plata, guacho” y exigieron que les entregaran la recaudación. Pero jamás sospecharon que a bordo del vehículo se encontraba un efectivo policial haciendo servicios extraordinarios y que en ese momento actuaba como custodio no sólo de las personas sino también de la carga, llevando su arma reglamentaria calibre  9 milímetros. Cuando los asaltantes pasaron a la acción, ya que uno de ellos comenzó a gatillar hacia el chofer y el policía, éste se identificó y dio la voz de alto, que fue desoída por los atacantes. Entonces el efectivo repelió el ataque, ya que uno de los maleantes gatilló a apenas un metro de distancia, afortunadamente sin que saliera el tiro. La respuesta del efectivo  no se hizo esperar y frente al peligro potencial que significaban dos atacantes armados efectuó dos disparos, uno de los cuales  le impactó en la cabeza  a uno de ellos, que quedó tirado en el suelo, donde poco después dejó de existir.El terror que provocaron las detonaciones entre el vecindario fue enorme y cada uno buscaba refugio donde mejor podía.Y es que estaba en riesgo la vida de personas inocentes que nada tenían que ver con el violento suceso.El cómplice  de Agüero al ver que la situación se tornaba insostenible  escapó a pie y dejó la  moto Motomel 150cc a escasos 50 metros del lugar donde yacía Agüero.

La investigación 

De inmediato se constituyeron en el lugar el  fiscal de Guaymallén Tomás Guevara y el ayudante fiscal Javier Giaroli, quienes se hicieron cargo de la causa.Asimismo apenas tomaron conocimiento del hecho concurrieron el jefe de Policía, Juan Carlos Caleri, y el titular de Investigaciones, Fernando Rosas.Cuando llegó personal de la Policía Científica  comenzaron los peritajes que determinarán, junto con los testimonios de las víctimas, cómo fue la mecánica del hecho que paralizó al barrio.Las armas –la calibre 32 del maleante y la 9mm del policía– fueron secuestradas y también serán peritadas por personal de Balística de la Policía. Guevara imputó a Agüero del delito de robo agravado en grado de tentativa pero la causa extingue porque está muerto. Al efectivo le daría la legítima defensa.

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