Habían sacado a pasear al perro en la calurosa tarde del domingo, cuando el animal cayó en una olla del canal Cacique Guamallén. La tragedia se desarrolló ante los ojos de la madre y otra hija.

 

Un hombre y su hijo de 14 años murieron ahogados por salvar a su dálmata

Por UNO

Por Catherina Gibilaro

La tragedia golpeó fuerte a la familia Cabrillana de Guaymallén: murieron el padre y su hijo menor de edad, quienes habían ido a bañar a unos de sus perros. Al comenzar la tarea uno de los animales habría caído a una gran olla del canal Cacique Guaymallén, distante unos 300 metros de la Rotonda del Avión, lo que habría producido el lamentable accidente.

La tarde cálida invitaba a la familia del metalúrgico Gerardo Cabrillana (40), su esposa y dos hijos, Diego (14) y una pequeña, a llevar a pasear a los perros y aprovechando el gran calor que hacía, hasta la olla del Cacique Guaymallén donde hay una compuerta. En ese momento, del canal estaba prácticamente sin agua. Pero en el sitio, de acuerdo a lo informado por la policía, el agua tendría una profundidad de unos 3 o 4 metros.

Aparentemente uno de los perros dálmatas, propiedad de la familia, cayó al interior del cauce y al ver que tenía dificultad para salir, el hombre decidió entrar al agua para sacarlo. Sin embargo, no tuvo en cuenta la profundidad o lo resbaloso del piso y al ir hundiéndose pidió ayuda a su hijo, Diego, quien se acercó para socorrerlo.

El chico le extendió los brazos para sacarlo, pero el también fue arrastrado por el agua y se perdió en la profundidad. La pequeña, ante los gritos desesperados de su madre que observaba todo cuando estaba pasando, fue a pedir ayuda a los vecinos –la pareja vive en la calle Mitre y Moreno del barrio Cooperativa Félix Aldao, de Guaymallén– y tiene un hijo más, de 12 años, que no se encontraba en el lugar del accidente.

De inmediato fue convocado al lugar personal de Bomberos y de la Unidad de Patrullaje de Guaymallén y de Las Heras, quienes trabajaron en forma conjunta para proceder al rescate de las dos víctimas.

Al primero que localizaron fue al padre y fueron ingentes los esfuerzos del personal que le hizo resucitación a Cabrillana, sin lograr su objetivo que era el de reanimarlo, con la esperanza de que pudiera ser llevado en ambulancia al algún hospital próximo.

Mientras tanto, pese al riesgo que ello implicaba, los rescatistas se tiraron de nuevo para hacer una carrera contra el tiempo y tratar de encontrar a Diego.

Pero debido a que en la zona hay socavones y además la visibilidad es casi nula, les costó una hora más dar con el chico, a quien también trataron de resucitar. Todo fue en vano ya que el joven había muerto por asfixia por inmersión igual que su padre. Diego finalmente fue extraído de las aguas a las 19.35.

Todo esto sucedía ante la mirada atónita y la desesperación de la esposa y madre de las víctimas, quien a los gritos se comunicaba por celular con su familia de San Juan para contarle lo que le había pasado, mientras que apenas podía sostenerse en pie y por lo que intervenir dos amigas íntimas para ayudarla.

También fueron conmovedoras las escenas protagonizadas por familiares y amigos que fueron llegando al lugar a medida que tomaban conocimiento de lo sucedido.

En tanto, no escapó a la vista de nadie que el perro, que había caído inicialmente al cauce y que había logrado salvarse, estaba lamiendo la mano de su dueño muerto.

Finalmente, el peor momento llegó cuando se aproximó la morguera de la Policía Científica, que tuvo a su cargo la difícil tarea de trasladar los restos de las dos infortunadas víctimas al Cuerpo Médico Forense.

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