Por Catherina Gibilarocgibilaro@diariouno.net.ar
Alejandro Olivera, un alto jefe policial actualmente en retiro, deberá afrontar en setiembre venidero un juicio oral y público por haber dado muerte a una pareja de guanacos utilizando armas y medios de traslados pertenecientes a Cuerpos Especiales
Un ex jefe policial va a juicio por matar guanacos en Villavicencio

Alejandro Olivera, un alto jefe policial actualmente en retiro, deberá afrontar en setiembre venidero un juicio oral y público por haber dado muerte a una pareja de guanacos utilizando armas y medios de traslados pertenecientes a Cuerpos Especiales de la Policía. El debate se realizará en la Séptima Cámara del Crimen, donde el efectivo deberá responder por los delitos de violación a la ley de fauna silvestre y de peculado, ya que usó un arma FAL y una camioneta Ford Ranger de la fuerza de seguridad.
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Olivera y otras dos personas, también imputadas, fue encontrado in fraganti en el 2010 cazando animales en peligro de extinción en la Reserva Villavicencio, en Las Heras.
En ese entonces fue imputado por los mencionados delitos por el fiscal de Delitos Complejos Santiago Garay y por poco logra zafar del juicio cuando el juez del Sexto Juzgado de Garantías, David Mangiafico, le bajó la imputación de usar bienes del Estado para fines propios, el 11 de abril de este año, cuando el caso ya estaba finalizado.
Esto le habría permitido a Olivera evitar el juicio.
La decisión del magistrado generó malestar, por lo que el fiscal especial Garay y el abogado querellante de la protectora de animales Asoreva, Alfredo Mellado, apelaron la resolución del titular del Sexto Juzgado de Garantías en la Cámara.
El juez Luis Correa Llano como preopinante confirmó que Olivera deberá sentarse en el banquillo de los acusados por infringir la Ley de Protección y Conservación de Fauna Silvestre –prevé de cuatro meses a tres años de cárcel para este caso– y la de peculado, figura penal que contempla de 2 a 10 años de prisión.
Por los mismos delitos deberá responder el cabo José Luis Vera, quien lo acompañaba.
El tribunal de alzada también confirmó el juicio para un tercer acusado, de apellido Rojo, pero sólo por quebrantar la ley de fauna. La cuestionada acción del miembro de la fuerza fue descubierta el 26 de junio del 2010 por personal de Recursos Renovables Naturales que patrullaba la zona y frenaron el paso de una camioneta policial con mucha gente en su interior.
Descubrieron lo que llevaban en la cajuela de la Ford Ranger: una pareja de guanacos muertos. Para colmo, la hembra estaba preñada y también el nonato yacía sobre el vehículo. Olivera y los otros presentes les dijeron a los cuidadores que encontraron “un guanaco muerto y lo cargamos”. Pero eran dos los rumiantes sin vida y todos los efectivos fueron denunciados. Además se hallaron 19 vainas servidas de FAL calibre 7.62 en el lugar donde fueron atacados los camélidos. Así las cosas, después de poco más de dos años finalmente el expediente, que casi quedó en la nada por la resolución de un juez de garantías, llegará a juicio oral y público.