Por Rosana Villegas
Tres sujetos atacaron a un hombre que lavaba su auto en calle Rioja casi Beltrán, de Ciudad. Querían el vehículo, pero algo salió mal y las víctimas avisaron a la policía. Uno se fugó en un taxi.
Un audaz vecino de Capital enfrentó a sus atacantes y hubo una persecusión
Jorge –su verdadera identidad se reserva por razones de seguridad– en la tarde de ayer estaba dedicado a sacarle brillo a su Renault Megane, al que había estacionado frente a su casa en Rioja y Beltrán, de la Cuarta Sección.
Eran cerca de las 17.30 cuando el hombre necesitó renovar el agua del balde, ingresó a su casa y en el momento en que volvía hacia el auto se encontró de frente con tres delincuentes armados que le gritaban que les diera las llaves del auto.
En ese momento, la víctima, quien se encontraba vestida con pantalón y remera, armó una rápida salida e inventó ser un empleado de los dueños, quienes le habían pedido que les lavara el auto.
Los delincuentes no creyeron demasiado en la astuta versión y le exigieron que les diera una cadenita de oro que llevaba puesta. Luego, lo tendieron en un sillón y siempre apuntándole, pidieron también las llaves de la casa.
En esta situación, el hombre habría gritado que le estaban robando y ese pedido de auxilio lo escuchó su hermana, quien vive muy cerca de su casa y había salido a pasear al perro.
Sin pensar en lo que pudiera pasarle, la mujer entró a la casa buscando a su hermano y allí se encontró con los tres asaltantes. “Apenas entré lo vi a mi hermano tirado en el piso y pálido. Yo pensé que se había descompuesto, pero él me decía andate y yo no entendía nada. Ahí fue cuando salió uno de ellos y me apuntó. Me tiró al sillón y quiso maniatarme con la correa del perro”, relató la mujer aún asustada por el momento que le había tocado vivir.
Al parecer, en ese momento uno de los asaltantes encontró las llaves del Renault Megane y salieron decididos a llevarse el auto. Sin embargo, una traba de seguridad les impidió hacerlo.
Mientras los malvivientes se esforzaban por llevarse el vehículo, ambos hermanos se apresuraban a avisar al 911. “Cuando escuchamos que salieron, llamamos a la policía y vinieron muy rápido, cuando los ladrones todavía andaban cerca de la casa”, continuó la hermana del dueño del auto.
Esa premura con la que llegó un móvil de la Unidad Especial de Patrullaje de Ciudad y policías de la Ciclística hicieron que dos de los delincuentes fueran atrapados a escasas cuadras del domicilio asaltado.
Al ver a la policía, el tercer integrante de la banda detuvo a un taxista que pasaba por allí trasladando pasajeros. Apuntándole, el maleante lo detuvo y subió al auto exigiéndole que acelerara.
Manteniéndolo bajo amenaza, el ladrón le ordenó al taxista que condujera hasta calle Esquiú, donde lo obligó a bajarse del auto junto con los asustados pasajeros. En ese lugar el malhechor tomó el control del auto y siguió viaje hasta calle Confraternidad Ferroviaria para abandonar allí el auto.
Este delincuente consiguió fugarse y ayer era intensamente buscado por la policía.
El caso quedó en manos del personal de la Oficina Fiscal Nº13, de Ciudad



