El féretro en el que había sido inhumado el niño, cuyo cuerpo fue hallado el martes de la semana pasada, a la vera de una ruta cerca de Miramar, fue encontrado vacío en un cementerio de la ciudad de Otamendi.
Inmediatamente después, la Justicia ordenó la detención del dueño de la empresa funeraria que había intervenido en el entierro de ese cadáver y de un empleado del cementerio, informaron fuentes policiales.
Además, el cajón tenía indicios de haber sido forzado. El ataud será sometido a pericias. Tras la abertura, la Policía allanó una funeraria ubicada en Batán, que había realizado el servicio de sepelio a la familia del menor, identificado como Matías Valentino Fernández.
La familia del niño, de origen boliviano, había hecho un velatorio de acuerdo a sus costumbres en su vivienda de El Boquerón y luego trasladó los restos al cementerio de Otamendi.
Los investigadores lograron determinar que el cuerpo mutilado y descubierto el lunes 16 en el camino que une Miramar con Mar del Sud pertenecía al pequeño que el 10 del mismo mes murió atragantado en una quinta de El Boquerón.
El cuerpo presentaba ausencia total de órganos y mutilaciones. Posteriormente se determinó que había pasado ya por una sala de autopsia pero que la mayoría de los cortes y ablaciones no eran parte del procedimiento forense.
Todo indica que el cuerpo fue sustraído en el mismo cementerio y que posteriormente fue profanado por motivos desconocidos.
