Este viernes tuvo lugar una audiencia clave en la búsqueda de cerrar la etapa de investigación por el triple femicidio ocurrido en el barrio Trapiche de Godoy Cruz en octubre pasado. La defensa de Daniel Gonzalo Zalazar (30) presentó una batería de nulidades en la pesquisa.
Tras varias postergaciones, la titular del Segundo Juzgado de Garnatías, Érica Sánchez, recibió al fiscal de la causa Gustavo Pirrello y al abogado Eduardo Annibaldi. Este último, presentó ocho nulidades en la investigación. El letrado habló de varias desprolijidades que evitan que la causa llegue a juicio oral y público.
Si bien en un principio el representante del karateca Zalazar había interpuesto más de una docena de oposiciones, este viernes desistió de varias de ellas. En tanto que el fiscal Gustavo Pirrello contestó las apelaciones del abogado y este miércoles será la magistrada quien resuelva la situación procesal.
Entre los puntos más importantes, Annibaldi se quejó de que no se realizó en cámara Gesell la declaración de un niño de 9 años, uno de los sobrevivientes del hecho y, por lo tanto, testigo presencial de la masacre.
El representante del detenido también dijo que no es válida una prueba de ADN que se realizó a través de un hisopado por debajo de las uñas de Zalazar, ya que no se notificó a su representante legal sobre la medida y se hizo en una Comisaría. El fiscal Pirrello contestó al respecto que si el procedimiento era avisado permitía que el acusado se pudiera higienizar las manos u obstruir la prueba, por lo que se lo tomó como medida urgente.
El abogado de Zalazar también cuestionó el requerimiento de elevación a juicio, en varios aspectos. En primer lugar se refirió a que se notificó primero al imputado y luego al letrado, y también dijo que se había modificado la calificación de los delitos y no se informó.
La audiencia pasó a un cuarto intermedio hasta el miércoles, a la espera de que la jueza Sánchez resuelva. La magistrada puede tomar dos caminos: avalar la investigación fiscal y confirmar la elevación a juicio -la defensa podría insistir en una Cámara del Crimen- o aceptar algunas de las nulidades y devolver el expediente al investigador de Homicidios.
El hecho
El 23 de octubre, Zalazar se dirigió hasta la casa de Claudia Lorena Arias (30), su expareja. Ambos discutieron y el hombre comenzó a efectuarle puñaladas. La misma acción repitió con Marta Susana Ortiz (45) y Silda Vicenta Díaz (90) -tía y abuela de la víctima, respectivamente-, quienes también se encontraban en el domicilio.
El ataque sanguinario continuó hasta con un niño de 11 años y una bebé de 10 meses, Zalazar creía que era su propia hija -luego fue descartado por las pruebas genéticas-. Otro menor, de 9 años, se escondió en el baúl de un auto y logró sobrevivir. Antes de escapar, Zalazar dejó una hornalla de gas abierta y una vela encendida esperando que todo explote para eliminar la evidencia, pero la Policía llegó a tiempo.




