Delito aberrante

Tres presos, dos de ellos penados por recordados crímenes, son investigados por empalar a otro recluso

Creen que los internos del penal de Almafuerte redujeron a un compañero de celda, lo sedaron y cometieron el abuso sexual. Dos de los sospechosos cumplen condenas a prisión perpetua por el asesinato de un policía y de un exmilitar

Una grave investigación se desató a fines de septiembre pasado en el penal de Almafuerte luego de que un preso denunció que fue víctima de un abuso sexual grupal. Hay tres internos imputados en la causa y dos de ellos son conocidos ya que cumplen penas de prisión perpetua por dos recordados crímenes ocurridos en Mendoza en los últimos años.

El lunes pasado el juez Gabriel Bragagnolo le dictó la prisión preventiva a Hugo Eduardo Arredondo (27), Jordan Luciano Tapia (29) y César Eduardo Sosa (30) por el delito de abuso sexual con acceso carnal agravado por la participación de dos o más personas. Si bien de todas formas iban a quedar detenidos ya que están cumpliendo sus respectivas condenas en el penal de Almafuerte, el magistrado avaló la investigación que lleva adelante la fiscal de Delitos Sexuales Cecilia Bignert.

La reconstrucción del hecho sostiene que la víctima fue un interno de 31 años, que cumple una pena menor por robo y que compartía celda con Sosa en el pabellón 5 del establecimiento carcelario ubicado en Cacheuta. El 24 de septiembre pasado, su compañero y los otros dos internos lo atacaron brutalmente.

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La víctima relató que fue golpeado, le tiraron agua con sal en la cabeza, le ataron la lengua con una cuerda a una cucheta y de esta forma lo obligaron a consumir Clonazepam, un fármaco que actúa como sedante. De esta forma, uno de los agresores cometió el abuso sexual. La situación duró un lapso de dos horas aproximadamente.

Al día siguiente, también en horas del mañana, el denunciante manifestó que le costaba movilizarse debido a los dolores que le dejó el ataque. Esto fue aprovechado nuevamente por los agresores que lo volvieron a reducir y lo empalaron. "Esto te pasa por policía", le dijo uno de los internos, en referencia a una denuncia anterior que había realizado la víctima.

La investigación continuará adelante y en caso de recaer en un juicio condena, los sospechosos recibirán penas de entre 8 y 20 años de cárcel. Sin embargo, para dos de ellos no cambiará mucho el panorama ya que están cumpliendo una sentencia de prisión perpetua.

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Peligrosos

César Sosa tiene ingresos a la cárcel desde 2011, siempre por causas de delitos contra la propiedad. En ese período recuperó la libertad en dos ocasiones pero volvió a ser capturado por otros asaltos. Actualmente se encuentra cumpliendo una condena de 3 años y 4 meses de cárcel por una tentativa de robo agravado por el uso de arma de fuego.

Los antecedentes de Hugo Arredondo hacen que las autoridades lo tengan sindicado como un reo peligroso. Además de un puñado de robos, se encuentra cumpliendo una pena de prisión perpetua por el crimen de Jorge Daniel Montilla (51), un ex militar y comerciante que fue baleado en la noche del 10 de marzo de 2015. La víctima fue abordada por un grupo de asaltantes que intentó robarle su camioneta cuando estaba estacionando en la puerta de su casa en el barrio Tamarindos II, en Las Heras.

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El caso de abuso sexual grupal no es el primer delito intramuros que le sindican a Arredondo. También fue condenado a 14 años de prisión por cometer el crimen de Nicolás Lozano, un preso de Almafuerte que fue golpeado y apuñalado el 26 de diciembre de 2019.

En tanto que Jordan Luciano Tapia protagonizó uno de los hechos más policiales más recordados de los últimos años en el Este provincial. En la siesta del 14 de febrero de 2015 integró una banda criminal que ingresó al Hospital Perrupato para rescatar a su hermano, Cristian Pirincho Tapia, que se encontraba internado tras haber sido baleado y tenía un pedido de captura por robo.

Los delincuentes rescatistas se enfrentaron con el policía que estaba de consigna, Jonathan Funes (25), quien recibió un disparo en el pecho y terminó muriendo horas después. Los hermanos Tapia y otros dos integrantes de la gavilla fueron sentenciados a prisión perpetua un año después.

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