Bajo investigación

Trans santiagueña escapó desnuda de un telo tras acordar pagar un viaje con sexo y arrepentirse

La joven de 23 años había accedido a la propuesta sexual de un remisero, pero asegura que el hombre se tornó violento, por lo que cambió su decisión y ahora lo acusa de abuso

La Justicia de Santiago del Estero investiga un confuso episodio ocurrido este jueves en un telo de la zona norte de esa provincia. Una joven trans de 23 años escapó desnuda de un hotel alojamiento y acusó de abuso sexual a un remisero con el que había acordado pagar un viaje con sexo.

El hecho tuvo lugar en la habitación 1 de un telo del barrio Huaico Hondo, donde la joven trans -según su relato- fue accedida de manera violenta, asfixiada y obligada a escapar desnuda para pedir ayuda.

La causa es instruida por efectivos de la Comisaría de la Mujer y la Familia N° 11 y por la fiscal de turno Natalia Malachevsky. Desde las últimas horas intentan identificar al sospechoso y aclarar lo ocurrido durante la madrugada de este jueves. Según la denuncia de la joven trans, el episodio comenzó poco después de las 4.40, cuando la mujer salió de un boliche ubicado en avenida Belgrano y Aconcagua junto a dos amigas.

Siempre según la versión de la denunciante, las tres caminaban por avenida Belgrano hasta llegar a Solís. En esa esquina detuvieron un remís. El conductor aceptó trasladarlas a sus respectivos domicilios. En primer lugar descendieron las dos amigas en el barrio Industria, en la zona de Pedro León Gallo y Pablo Rueda, por lo que pagaron $ 7.000. La tercera pasajera continuó el viaje hacia el barrio Huaico Hondo, donde reside.

Sin embargo, en ese tramo final del recorrido, según consta en la presentación judicial, el viaje cambió de rumbo. La joven trans aseguró que, al estar cerca de su domicilio, el remisero le informó que el costo del traslado ascendía a $20.000. “Imposible pagar esa plata”, habría sido la respuesta de la pasajera, por lo que el chofer le propuso un intercambio sexual a cambio de la deuda: “¿Tengamos sexo por los $ 20.000?” le habría dicho. La denunciante relató que en un primer momento aceptó la propuesta, por lo que ambos redireccionaron el viaje hacia un motel ubicado en Colón y Fabián Mansilla.

Telo santiagueño: ¿qué ocurrió con la joven trans santiagueña?

Una vez en la habitación n°1 del alojamiento transitorio, la situación habría derivado en una agresión sexual. La denunciante trans de 23 años sostuvo que, una vez que ambos estaban desnudos, el hombre se puso violento y la accedió sexualmente mientras ella se encontraba boca abajo, sin detenerse pese a sus gritos y pedidos para que frenara. “No puedo, ni quiero”, habría sido, según la denuncia, la respuesta del acusado frente a los ruegos de la víctima.

La mujer declaró que logró empujarlo, incorporarse y escapar totalmente desnuda de la habitación. En medio de la desesperación, golpeó la puerta de la pieza contigua hasta ser auxiliada por la encargada del motel, quien la resguardó y le dio una toalla para cubrirse. Según surge de la investigación, la empleada increpó al remisero por lo sucedido y también le exigió que devolviera el teléfono celular de la joven, ya que aparentemente se lo había quedado.

Pocos minutos después, siempre según la versión de la chica trans, el sospechoso abandonó el lugar a toda velocidad a bordo de su remís. La escena alteró por completo la rutina del motel: los clientes que se encontraban en el lugar interrumpieron sus actividades y se retiraron en medio del revuelo generado por la fuga del hombre y la aparición de la víctima en estado de shock.

En su denuncia, la joven trans aportó una descripción física detallada del remisero. Señaló que tendría una cicatriz en una costilla del lado derecho, cabello corto, tez trigueña, ojos marrones y que al momento del hecho llevaba un reloj negro en la muñeca izquierda. Para los investigadores, esos datos resultan centrales, ya que el sospechoso no habría aportado su identidad a la encargada del motel ni exhibido documento alguno, por lo que su nombre aún es un misterio.

La Policía sospecha que una cámara de seguridad habría captado el ingreso del automóvil al motel, material que podría ser clave para identificar al conductor y avanzar con su localización. En paralelo, también será fundamental el testimonio de las dos amigas de la denunciante.

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