Por Enrique Pfaab
Lo dijo la hermana de un joven de 21 años, acusado de abuso sexual simple en San Martín. La familia ahora lo defiende, incluso la víctima.
Terrible confesión: "Me empezó a manosear cuando me empezaron a crecer los pechos”
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Los tribunales no son un terreno fértil para la risa. Más bien, allí se escriben los últimos actos de las tragedias. Pero a veces, muy pocas, algunas situaciones pintorescas rompen ese ambiente frío, que parece insensible. Las causas que pueden tener una salida positiva son territorio más propicio para que ocurra algo así.
En estos días, cuando los jueces apuran el paso para resolver la mayor cantidad de casos antes de la feria judicial, fue juzgado un particular caso de abuso sexual simple en San Martín. El acusado fue un muchacho de 21 años, con estudios primarios completos y un curso de electricista terminado.Fue llevado a juicio por tocarles los pechos a una de sus hermanas, un par de años menor que él. En el EsteLa familia vive en una zona rural de Junín y, en el debate, contaron que el muchacho tiene problemas con la bebida. “Es un chico bueno, que nunca tuvo problemas con nadie. Su único drama es que es de mala tomadura”, explicaron su madre y también su hermana. “Cuando chupa, se pone cargoso”, agregó la chica.En algunas de esas borracheras, después de que no atendiera consejo, el joven intentó tocarle los pechos a su hermana. “La desconoció”, dijo un familiar.Para tratar de resolver el caso y temiendo que la cosa pasara de castaño a oscuro, la familia denunció el conflicto ante la Justicia.En el juicio le preguntaron a la víctima si su hermano siempre había tenido ese comportamiento. La chica contestó que su hermano “siempre se pierde, cuando toma, pero a mí me empezó a querer manosear cuando me empezaron a crecer los pechos”, dijo.Él no tenía antecedentes penales, hasta ahora, y tampoco estuvo envuelto en peleas u otras situaciones en donde haya tenido que intervenir la policía. Su único problema es su “mala tomadura”.Por este motivo el fiscal de Cámara Oscar Sívori, pidió para él la pena de tres años de prisión en suspenso, pero también le impuso la obligación de someterse a un tratamiento comprobable para superar su problema de alcoholismo.Ahora el condenado, que consiguió trabajo en el departamento San Rafael, bien lejos de su hermana, deberá cumplir con esa imposición si no quiere ir preso.




