Fue en San Rafael. Al menos 20 deportistas de un club de Buenos Aires se abalanzaron sobre el muchacho, de 24 años, que estaba en el lugar con dos amigas. La víctima fue internada y su auto destrozado.

Siete rugbiers fueron imputados por haberle dado una golpiza a un joven en un boliche

Por UNO

Los celos terminaron siendo más dañinos que nunca para un joven de San Rafael que el sábado a lanoche vio a su ex novia bailando con un desconocido y fue a increparlo. Ese muchacho, quien hacía

ostentación de sus músculos, era uno de los 50 integrantes de una delegación bonaerense de rugby,

quienes no dudaron en seguir al joven sanrafaelino hasta el estacionamiento y propinarle una

tremenda paliza que lo envió al hospital. Los violentos deportistas se ensañaron también con el

auto de la víctima y hasta golpearon a dos amigas que salieron a defenderlo. Tras pasar varias

horas detenidos, sólo siete de los rugbiers terminaron imputados.

La noche del sábado perfilaba tranquila en el boliche Plan B, hasta que, cerca de las 5,

Paulo Castro (24) vio a su ex novia –de quien se había separado hace un mes– bailando con un

desconocido. Cegado por los celos, el joven se acercó a la pareja y algo le dijo al musculoso que

danzaba con la que había sido su chica.

Eso motivó que el visitante se trenzara con él en una fuerte discusión, a la que en el acto

se sumaron otros compañeros del turista bonaerense, integrantes de la Cuarta División del Club

Sociedad Hebraica que había llegado a San Rafael para disputar dos partidos amistosos.

Al ver el tumulto, el personal de seguridad del boliche acudió a calmar los ánimos y le

sugirieron al sanrafaelino que se fuera del boliche para evitar una riña. Aparentemente, Castro

siguió el consejo y, tras avisarles a dos amigas, abandonó el local con ellas. Pero eso no alcanzó

para sosegar a los deportistas, quienes buscaban aleccionar al celoso muchacho.

Unos 20 integrantes de la delegación lo siguieron hasta el estacionamiento del boliche y

comenzaron a golpearlo cuando el muchacho y sus amigas estaban dentro del Renault 11 de Castro.

Según el relato de la víctima y de sus amigas, los enfurecidos rugbiers se treparon al auto

y, mientras algunos destrozaban a puñetazos y patadas todos los vidrios, otros trataban por todos

los medios de sacar al joven del habitáculo. En un momento, Castro salió del auto y detrás suyo lo

hicieron las dos chicas, aterradas por lo que estaban viviendo.

Apenas puso un pie afuera, los deportistas acudieron en masa y le propinaron golpes de todo

tipo, sobre todo en la cabeza. Al ver que los rugbiers no dejaban de pegarle, sus amigas salieron a

defenderlo y también fueron golpeadas por los irritados muchachos.

Al ver la descontrolada batahola, alguien del boliche avisó a la policía de la Subcomisaría

Las Paredes, cuyos móviles acudieron en el acto. La llegada de los uniformados fue lo único que

calmó a los deportistas bonaerenses, quienes a esa altura habían dejado al joven tendido en el piso

y habían convertido su auto en chatarra.