La investigación por el crimen de una mujer embarazada en Guaymallén en abril de este año dio un paso importante en pos del esclarecimiento. El acusado, ex pareja de la víctima, seguirá detenido ya que ayer le confirmaron la prisión preventiva. La causa tuvo una modificación y por el momento no se seguirá investigando como femicidio.
Los restos de Marina Vedia Durán (40) fueron encontrados el 21 de abril en Los Corralitos, Guaymallén. Exactamente en el callejón Grosso un transeúnte los detectó y dio aviso al 911. Las partes del cuerpo estaban desintegradas y habían sido mutiladas por animales. Los familiares de esta mujer habían hecho la denuncia por averiguación de paradero hacía 10 días y tras el hallazgo pudieron reconocer las prendas de vestir que llevaba el día que desapareció.
En plena investigación del paradero, su ex novio, Luis Araujo (35), se presentó a declarar para colaborar en la búsqueda. Su relato presentó contradicciones y cuando se confirmó que la mujer había sido asesinada, este hombre pasó a ser el principal sospechoso. Inclusive el mismo día del hallazgo de los restos quedó detenido.
Los investigadores del caso se preguntaron por qué este hombre habría matado a Marina. Indagando en la vida personal de ambos, se supo que habían terminado una relación amorosa, pero que se seguían viendo. Vedia Durán estaba embarazada de tres meses y al parecer Araujo era el padre de ese bebé, aunque él no quería reconocerlo. La causa de muerte fue un golpe en la nuca con un elemento contundente.
Las pruebas en su contra
Más allá de que su declaración fue el primer indicio para que quedara tras las rejas, a Araujo lo complicó su celular. Los pesquisas determinaron gracias al geoposicionamiento de su teléfono que el hombre estuvo unas dos horas en el lugar donde encontraron el cuerpo, el mismo día que desapareció Marina.
Además, vecinos de la víctima corroboraron que los habían visto juntos y los tres hijos de la mujer indicaron que eran frecuentes los encuentros de ellos en las madrugadas.
Con estos elementos el fiscal Gustavo Pirrello pidió la prisión preventiva para que el sospechoso siga detenido hasta el juicio. La jueza de garantías Alejandra Mauricio compartió los argumentos presentados por el fiscal y ordenó que el hombre permanezca en el penal.
Sin embargo, la magistrada pidió que se cambiara la imputación de femicidio contra Araujo, ya que ella entiende que en la investigación no está acreditado el agravante de la violencia de género. De esta manera, el hombre quedó acusado por un homicidio agravado por el vínculo, teniendo en cuenta la relación de pareja que había existido.
Ahora los investigadores podrán insistir en la carátula del femicidio con más pruebas, o bien cerrar la causa con la imputación del homicidio agravado. Cualquiera de las dos alternativas condenaría a Araujo a la prisión perpetua.
Antes de que el caso llegue a juicio, los detectives esperan una prueba importante: harán peritajes sobre un martillo hallado en el auto del sospechoso con el que creen que asesinó a la mujer. Esperan detectar rastros en este elemento que sirvan para un cotejo de ADN.



