Policiales Miércoles, 4 de abril de 2018

Se define la prisión preventiva por el asesinato de Concepción

El marido de la ciudadana chilena enfrentará la audiencia ante el juez, en la que se resolverá si continúa preso.

Este jueves a las 13.30 la Justicia debatirá y resolverá la prisión preventiva de Roberto Audano, el hombre que mató de dos disparos a su esposa, Concepción Arregui, la ciudadana chilena que estuvo 49 días desaparecida y que fue hallada sin vida en las profundidades del dique Potrerillos.

El caso llegará a esta audiencia prácticamente resuelto, una rareza ya que normalmente la prisión preventiva se resuelve a los 15 días corridos de que el sospechoso ha sido acusado.

Este tipo de audiencia está prevista para resolver rápidamente la situación del imputado en el sentido de si continuará preso o en libertad durante el proceso.

Lo habitual es que la fiscalía arribe al cónclave ante el juez, con lo que recolectó en las primeras horas de la investigación y lo que alcanzó a sumar en esas dos semanas, que prácticamente nunca es suficiente para tener la certeza de que el sospechoso es culpable o que la investigación está lista para ser elevada a juicio.

Normalmente, tras la prisión preventiva la fiscalía se toma unos meses más para completar la investigación penal e ir a debate oral y público.

El asesinato de Concepción Arregui es exactamente todo lo contrario, porque su marido, Roberto Audano, se derrumbó ante el fiscal y los investigadores cuando lo fueron acorralando con las indicios que había en su contra y las contradicciones de su relato.

Audano terminó confesando que era el autor del crimen como ya el fiscal Gustavo Pirrello y su equipo sospechaban.

En su relato aportó los detalles que a la investigación le faltaban.

Así fue que Audano contó que tras llevarla al oftalmólogo luego le pidió que lo acompañara a ver un lote, donde le gatilló dos tiros en la cabeza.

Explicó las causas que motivaron su conducta y puntillosamente contó cómo se deshizo del cadáver, abandonándolo en las aguas del dique Potrerillos. También dio precisión del arma que usó y confirmó que la había trasladado en su coche, donde hallaron manchas de sangre.

Es decir, cada dato que fue entregando Audano en su confesión fue confirmado por los hechos, requisito obligatorio para la fiscalía para poder hacer valer como prueba la autoincriminación de un imputado.

Casi terminado

Entre los investigadores afirman que como nunca antes llegarán a la audiencia de mañana con el caso resuelto y la certeza de que Audano la mató.

Dan por descontado que el acusado quedará preso, salvo que la defensa solicite una prisión domiciliaria por la edad (tiene 70 años), demanda que hasta ahora no ha hecho.

Una vez que se cumpla con la audiencia, que todo indica será un trámite, el fiscal Gustavo Pirrello espera el informe de balística que le confirme que los plomos hallados en el cuerpo de Concepción coinciden con el arma disparada, y la pericia psicológica, que está pendiente.

Cuando esos informes se completen y si no hay ninguna sorpresa, que a esta altura no debería surgir, el caso estará listo para ser elevado a juicio, quizás antes de que se cumplan los 60 días desde que fue imputado Audano.

Si esto es así, este año, el septuageniario marido homicida irá a debate oral y público para que un tribunal haga el juicio de rigor por el delito de homicidio agravado por el vínculo que se castiga con la pena única de prisión perpetua.