Delitos sexuales

Un sargento le dijo a una voluntaria "sentate ahí, es una orden" y la violó

Por UNO

"Sentate ahí, es una orden", le dijo un sargento a una soldado voluntaria en el cuartel. Lo que siguió fue una escena violenta y de abuso sexual que llevó al acusado a estar detenido desde el 2017. Y ahora, va a la cárcel, sentenciado por seis años, tras admitir la violación en el inicio del juicio.

El acusado es el suboficial Franco Sebastián Vizcarra, detenido desde 2017 por el ataque en una dependencia militar de Mar del Plata. Para la Justicia, el hombre se aprovechó de su posición de poder para abusar de la víctima.

Las partes acordaron una pena de seis años de prisión de cumplimiento efectivo y el debate fue suspendido. El acuerdo planteado por la fiscalía, el representante del particular damnificado y la defensa de Vizcarra Díaz debe ser homologado por los jueces en los próximos días.

El acuerdo es similar al que se le había planteado al imputado en agosto del año pasado cuando decidió rechazarlo -más allá de la recomendación de su abogado particular- y llegar a juicio oral. Ahora avaló la propuesta y dio su consentimiento.

De acuerdo a la investigación, el 6 de octubre de 2017, la joven, de 20 años, cumplía funciones como soldado voluntaria en la sede del Grupo de Artillería Antiaéreo (GADA) 601 en Mar del Plata. El día anterior, poco después de las 14, se presentó en la Batería Comando para reportar que su turno finalizaba, pero al salir se cruzó con Vizcarra, un superior con rango de sargento primero, de 39 años, quien la invitó a tomar unos mates en una habitación.

A la media hora, mientras charlaban, una amiga la llamó para recordarle un encuentro que habían acordado, y fue entonces que la joven soldado decidió irse. Pero el sargento no la dejó y le apagó el teléfono. Luego le tocó una pierna, le insistió en que se sentara en la cama y al ver que ella se rehusaba, impuso su jerarquía de manera violenta. "Sentate ahí, es una orden. Tengo que pasar revista de tu tatuaje", le dijo.

Cuando ella se negó y trató de salir de la habitación, Vizcarra, experto en artes marciales, la agarró por atrás, cerró la puerta con llave, le tapó la boca y la tiró sobre la cama. Si bien la soldado intentó empujarlo, el violador la sujetó de forma tal que no pudo desprenderse.

Después, según el relato, introdujo su mano en la remera de la víctima, le desprendió el corpiño, le bajó el pantalón y la ropa interior, y la penetró por la fuerza.

"Yo ahí no sé cómo hice para sacar fuerza y lo empujé, pero llegó a penetrarme nada más, no eyaculó ni nada", declararía después la joven ante la Justicia.

La soldado se subió el pantalón, abrió la puerta y escapó. No le hizo caso a su violador, quie  se ofreció a acompañarla hasta la puerta y le pidió disculpas ya que "no había sido su intención" abusarla.

En medio de la consternación por lo que había sufrido, la víctima llamó a su madre y le contó todo. Al presentarse a trabajar, al día siguiente, denunció la violación ante su superior y el jefe de turno, quienes la acompañaron a hacer la denuncia en la Comisaría de la Mujer.

El caso llegó a la Justicia Federal marplatense, con un expediente por abuso con acceso carnal, con intervención del juez Santiago Inchausti y la fiscal Laura Mazzaferri.

Fuente: Infobae.