Por Alejandro Gamero
La publicación en los diarios, en las últimas 72 horas, de la reiteración de una oferta de recompensa de $50.000 por datos que permitan esclarecer el asesinato del médico Sebastián Prado, ha desatado una conmoción interna y una crisis en el Ministerio de Seguridad de Mendoza, donde creen que se trató de una maniobra para desacreditar al Gobierno provincial y los candidatos oficialistas en las horas previas a las elecciones de las PASO.
El subsecretario de Seguridad, Antonio Carrizo, aseguró a Diario UNO: “Ni el ministro Leonardo Comperatore ni yo autorizamos ni solicitamos la publicación de la recompensa por el homicidio del doctor Sebastián Prado”.
La aclaración oficial es crucial porque son solo ellos, Comperatore y Carrizo, quienes habilitan cómo, cuándo y dónde se publican la ofertas de recompensa.
Según pudo saber Diario UNO, no hay ninguna duda de que la solicitud para publicar el ofrecimiento de los $50.000 salió del Ministerio de Seguridad pasando por el circuito formal habitual.
Salvo que se saltó la autorización del ministro y el subsecretario, que son quienes manejan personalmente el tema.
Esa recompensa no es nueva, sino que es la que el Gobierno y la Justicia ofrecieron un día después del asesinato del traumatólogo, perpetrado el 6 de setiembre de 2013 en la puerta de su casa en la Sexta Sección, crimen que al día de hoy está impune y sin pistas.
“Una jugada de desprestigio”
Aunque nadie lo dice oficialmente, en el Gobierno no tienen ninguna duda de que han sido víctimas de una “picardía, una jugada sucia” como indicó una fuente, “con el fin de manchar a la gestión en las horas previas a la elección”.
En el Ejecutivo creen que acá se urdió y llevó a cabo una maniobra y dijeron en estricto off: “El caso de Sebastián Prado, un médico conocido y muerto en un asalto seguido de muerte que no está resuelto lo usaron, publicando la recompensa justo en este momento para desprestigiar al gobierno por la seguridad”.
Están conscientes de que el pedido de la publicación salió del mismísimo Ministerio y hay que descontar que lo sucedido no caerá en saco roto.
El crimen del traumatólogo sigue impune. La ausencia de testigos y pruebas científicas cercenaron cualquier esfuerzo. Solo una vez hubo un sospechoso, pero la pista se estrelló cuando probó que estaba trabajando a la hora del asesinato.
►El crimen de la Sexta sección. El 6 de setiembre de 2013, el médico traumatólogo fue ultimado de un balazo en la puerta de su casa.
►Impune. Tras un año y medio, los investigadores no consiguieron esclarecerlo por ausencia absoluta de pruebas y testigos. Ni siquiera la recompensa de $50.000 sirvió para tener datos de una pista cierta.




