El comisario Ricardo Andrada se despidió de sus funciones en Guaymallén y fue agasajado por la comunidad en un hecho poco común en la sociedad argentina y que pone de manifiesto el cariño que supo ganarse este servidor público.
El oficial oficializó su retiro del servicio en el hall central del Espacio Cultural Julio Le Parc. Tras más de 30 años de carrera y aportes a la seguridad en la provincia, el comisario general fue reconocido por sus pares y por las autoridades .
Conmovido y agradecido con todo su equipo, Andrada hizo un balance de todo lo vivido como policía y Jefe de la Distrital de Guaymallén, Las Heras y Lavalle: “Me ha costado mucho llegar hasta donde llegué, ha sido largo el camino, y me considero ante todo un buen compañero. Más que un superior, traté de ser un maestro, de transmitir lo mucho o poco que aprendí”.
También hizo referencia a la vocación de servicio y al apoyo que siempre recibió en su labor: “Este jefe es un jefe que trata de ser profesional, no sólo por ser policía sino porque soy un servidor público y por ello tengo que prepararme para servir. A cada etapa de mi vida en ningún momento le quité el pecho e inmediatamente me hice cargo. Cada función que a uno le asignan, la debe tomar con altura y de ahí en más asumirla. Todos los jefes que me tocaron se pusieron codo a codo en todos los municipios. La autoridad policial siempre estuvo presente con nosotros y eso nos llevó adelante. Hoy le entrego a un amigo, a Julio Gómez, una distrital ordenada y encaminada”.




