Policiales Domingo, 12 de agosto de 2018

Relató cómo lo golpearon al realizar una medida judicial

El hecho ocurrió el miércoles por la mañana. Los imputados recuperaron la libertad luego de pagar la fianza

Una historia para el olvido sufrió el abogado Alejandro Spinello cuando fue atacado por los dueños de la Agroveterinaria Adolfo que resistieron una orden de secuestro emitida por la Cámara del Trabajo por el despido de una empleada ocurrido hace ocho años.

Es que el profesional, que representa los intereses de la ex empleada de la veterinaria, cansado de tantas chicanas judiciales y de un proceso que incluyó agresiones a una martillera y hasta una resolución de la Corte que rechazó una apelación, acompañó el miércoles a un oficial de justicia para llevar a cabo la medida judicial.

Allí vivió una odisea única y escandalosa en la que hubo insultos, golpes, rasguños y privación de la libertad.

Todo comenzó cuando Spinello y el oficial de justicia llegaron al local ubicado en El Libertador 930 de la ciudad de San Rafael. Una vez que comunicaron la orden de secuestro, el dueño del local les pidió que se fueran porque no tenía tiempo de atenderlos.

Ante la negativa y con la firme decisión de cumplir con el mandamiento judicial, Spinello llamó al 911. Pero uno de los propietarios del local, Gustavo Martínez, que ya lo había insultado, le quitó el celular de las manos al abogado y se lo arrojó a la calle.

Spinello fue a buscar el aparato, pero Martínez bajó las cortinas de hierro y encerró al oficial de justicia que estaba en el interior del comercio. Luego abrió un portón contiguo para ingresar mercadería que se exhibía sobre la vereda y esto le permitió al oficial de justicia salir del local.

Sin embargo Spinello se acercó al portón y le pidió al funcionario judicial que esperara a la Policía porque si Martínez cerraba el portón se iba complicar la orden de secuestro.

Al dueño de la veterinaria nada le importó. Inició el cierre del portón y, según Spinello, "quedé atrapado en el interior de la propiedad. Allí me encaró, me insultó y me amenazó con un palo".

El abogado no lo dudó, sacó su celular y empezó a filmar y grabar la caótica situación. Esta actitud enfureció a la esposa de Martínez que a los insultos se abalanzó sobre Spinello y a los manotazos comenzó a romperle la ropa. Su esposo, según el profesional, "lejos de frenar el ataque, agarró un palo de escoba y me pegó por la espalda".

Fueron unos minutos de terror, gritos, insultos y golpes hasta que Spinello trastabilló y cayó al suelo. Los agresores se alejaron un poco y el abogado recogió su celular que siguió grabando lo sucedido.

En ese instante, ante la mirada de los dueños, el abogado escapó hacia el salón principal, abrió una puerta y logró salir del local. En la vereda se encontró con los policías que escucharon la pelea pero no pudieron intervenir. Andrea Arreceygor, esposa de Martínez, se fue del lugar y apareció en la Comisaría 32 con la intención de denunciar a Spinello.

En la dependencia policial, el abogado dijo que la mujer "protagonizó otro escándalo que incluyo insultos a los uniformados y se retiró".

"Por su parte Martínez se encerró en el negocio, no cumplió con la orden judicial y arrancó el DVR donde estaban las filmaciones que captaron las cámaras de video de la agroveterinaria", señaló el fiscal de la causa, Javier Giaroli.

Luego Martínez y Arreceygor por separado se presentaron en la Comisaría 32 y quedaron aprehendidos hasta el jueves por la tarde donde recuperaron la libertad tras una fianza de $150.000 que fijó el fiscal de la causa.

Se los imputó por los delitos de desobediencia a una medida judicial, lesiones y daños, además de privación ilegítima de la libertad.

En este contexto habrá que ver si prospera la figura de la privación ilegítima de la libertad que ya habría sido objetada por la defensa del matrimonio.

Lo cierto es que según el fiscal Giaroli, "los exámenes psiquiátricos develaron que ambos cónyuges conocían las consecuencias de sus actos" y agregó que "se ha enviado a periciar el teléfono del abogado agredido y un DVR que fue secuestrado del domicilio de Martínez". Es que después del violento episodio que se vivió en la agroveterinaria, el hombre habría ido a su casa a ocultar el DVR que arrancó del local comercial.

Luego el fiscal realizó una visita al domicilio y con permiso de uno de los hijos del matrimonio secuestró un aparato similar que podría ser el que estaba en el negocio.

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