“No tengo odio hacia esa persona, lo que quiero es que se sepa la verdad y que haya justicia”. La frase es de Rosa Noemí Oga, la madre de Miguel Ángel Ríos (34), que fue ultimado de un disparo en el pecho el domingo pasado en un asentamiento en Cuadro Nacional, en San Rafael. El relato de Rosa y las hermanas de Miguel tiene un solo objetivo, que el joven de 18 años que terminó con la vida de un padre y sostén de familia “pague por lo que hizo”.
En esa búsqueda, la mamá pide casi a gritos “que los que saben lo que ocurrió hablen, no puede ser que simplemente lo hayan matado y dejado tirado como un perro en la calle; hubo otras personas que saben lo que pasó, necesito saber la verdad”, insistió. Miguel Ángel era el mayor de cuatro hermanos, trabajaba como pocero y además se las rebuscaba como pintor. Estaba casado y su familia se completaba con una hija de un año y tres meses y un segundo hijo en camino con cuatro meses de gestación.El domingo pasado por la mañana Miguel caminaba por el asentamiento con la bicicleta a la par cuando lo sorprendió un joven, le disparó y lo mató. En la información que trascendió ese día se mencionó que hubo una pelea que motivó la actitud irracional del muchacho.La familia de Miguel está convencida de que los hechos no se dieron de esa forma y sostienen que el muchacho, al cual conocían, “tenía la intención de matarlo y estaba buscando la manera, una excusa para hacerlo. Si hasta uno de sus amigos intentó robarle la bici (a Miguel) como para provocarlo”, afirmó Rosa.“No entiendo el porqué –continuó la mujer–; si nosotros conocemos a su familia”.Rosa Oga y las hermanas de la víctima rogaron con lágrimas en los ojos que “la gente que sabe algo lo cuente”.Nahuel Rodríguez (19), el joven asesino, se entregó el miércoles pasado en horas de la madrugada en una comisaría de Tunuyán.