Por el caso del abuso sexual de una nena de 4 años en el Instituto Murialdo, los investigadores analizaron tres hipótesis de lo sucedido. Dos de ellas fueron descartadas y la única que se sostiene es la del celador del colegio como autor del hecho.
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Luego de un tiempo de investigar, los pesquisas determinaron que el abuso sexual que sufrió una nena de 4 años en 2 de agosto de 2018 no fue un hecho intrafamiliar, debido a que luego de indagar en el contexto más cercano de la pequeña, nada indicó que el abuso podría haber ocurrido allí.
La otra hipótesis que fue descartada fue que alguien ajeno haya ingresado al colegio que haya violentado el cerco perimetral. Tras revisar detenidamente no se encontró nada dañado. Además, las cámaras de seguridad hubiesen captado al extraño en el interior del establecimiento.
La última idea planteada es la de un celador, que el día y a la hora del hecho se lo vio que estuvo por las inmediaciones del patio del nivel inicial, donde los niños tenían clases ese día.
“Fue Simón grande”, dijo la nena cuando contó lo que pasó ese día, cuando su madre detectó que no tenía su ropa interior puesta. Además, la pequeña hizo referencia a que le tapó la boca, le bajó el pantalón, le sacó la bombacha y la manoseó.
La víctima también describió a su agresor, dijo que tenía pantalón marrón y remera azul. También dos bultos negros en su muñeca, compatible a los quistes que tiene el celador, y “avispas en la cara”, lo que se trataría de los lunares que tiene el hombre.
Más allá el relato de la pequeña, hay un indicio que es irrefutable para los investigadores: la cámara de seguridad que lo tomó al ingresar al sector del nivel inicial y demoró dos minutos y medios en salir de allí.
Según los especialistas, ese tramo se recorre en unos 30 segundos, por lo que les parece sospechoso qué pasó durante poco más de dos minutos en el punto ciego de las cámaras.
Estimaron que fue en ese momento cuando habría hecho que la nena fuera al baño, y allí abusó de ella, a las 14.12 del 2 de agosto.
Además, se hizo una inspección con perros de rastreo y señalaron como el baño el lugar donde estuvo más tiempo la pequeña.
El defensor del celador, Víctor Ábalos, presentó una captura de pantalla de un grupo de WhatsApp, donde muestra que el celador habría estado conectado y leyó los mensajes justo a esa hora, por lo que no podría haber abusado de la pequeña.
Pero lo extraño para los especialistas es que el chat original fue eliminado, por lo que no se puede inspeccionar esa prueba.
El celador de Murialdo, acusado de abuso sexual agravado, está preso con prisión preventiva, pero ahora su defensa pelea para que le levanten esa condición y vuelva a estar en libertad.




