El procurador general de la Corte, Alejandro Gullé, estuvo en El Siete brindando algunos detalles sobre la investigación del caso de las hermanas israelíes que fueron encontradas muertas y enterradas en un galpón de Guaymallén. Por el hecho, Nicolás Gil Pereg (36) fue imputado por homicidio simple y homicidio agravado por el vínculo.
"El primer día, el día que se radicó la denuncia, la fiscal Ríos me llamó y me dijo 'acá hay algo que no me gusta'. En ese momento, ella tenía sospechas sobre este hombre. Habían cosas que no le cerraban, a veces es el instinto del investigador", señaló Gullé.
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"Empezamos a enfocarnos un poco en lo que había dicho. Su primera gran contradicción o no verificación del relato que él hacía, porque hizo un relato absolutamente comprobable con lo cual él afirmaba la credibilidad en su palabra, falló en el regreso. El dijo 'yo acompañé a mi mamá y mi tía a tomar el micro, era de noche y las dejé y me fui'. Primera pregunta ¿usted deja a su madre y a su tía, que no hablan español, en esa zona donde está el cementerio, a altas horas de la noche, solas en una parada? Eso ya no me cerró ni a mí, ni a nadie ", relató el funcionario judicial.
"Después, cuando se cotejaron las tomas de las cámaras, se detecta perfectamente la veracidad del momento en que llegan las mujeres, pero nunca aparecen para retirarse", continuó.
"Este detalle se lo manifiesto en una conversación al tío de él (Gil Pereg), cuando llegó desde Israel preocupado por la situación que no aparecían las hermanas. Entonces le digo que el relato de su sobrino no cerraba en un ciento por ciento, y le cuento este detalle. Él va y se lo cuenta en un interrogatorio que le hace personalmente a Gil Pereg en una conversación. Y el imputado cambia su relato. Dice: 'Me equivoqué, no las acompañé para ese lado sino para otro lado'. Ahí tuvo el primer desliz", contó.
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"Evidentemente es un hombre muy inteligente, ingeniero electrónico, con un coeficiente intelectual, según refieren, muy alto y que para todo tenía una excusa. Todo le iba cerrando y tenia planeado casi todo", manifestó Gullé.
Los investigadores buscaron a las hermanas durante 14 días. Finalmente los cuerpos de ambas fueron encontrados sepultados en el terreno que habitaba Gil Pereg. El cuerpo de su tía presentaba tres disparos y el de su madre decenas de golpes. A los cuerpos de ambas, los atravesó con hierros, incluso anal y vaginalmente.


