Lautaro Carrasco había ido a cenar a la casa de un amigo el sábado en Bermejo cuando recibió el disparo mortal. Ordenaron el arresto de Débora Nieto y su novio, alias el Mono, sospechados de estar involucrados. 

Por la muerte del chico de 11 años buscan a un sujeto dueño del arma y a su pareja

Por UNO

Por Catherina Gibilaro[email protected]

El pequeño Lautaro Carrasco (11), quien el sábado a la noche recibió un disparo en el parietal derecho, dejó de existir ayer a las 16.30 en el hospital Humberto Notti, donde se encontraba internado en la sala de terapia intensiva. El nene fue operado pero todos los esfuerzos de los médicos fueron en vano.

Por este gravísimo episodio, sobre el cual nunca se informó oficialmente, el fiscal  de Guaymallén Juan Ticheli pidió el arresto de Débora  Nieto y de su pareja, conocida como el Mono.

Por tal motivo ya se dio aviso a Gendarmería y a Migraciones, por el supuesto caso de que la pareja decida abandonar el país.

De acuerdo con lo que se pudo recabar de fuentes judiciales, a Lautaro pese a haber sido intervenido quirúrgicamente no se le pudo extirpar el proyectil. La investigación judicial al frente de la cual estaba Ticheli no pudo determinar cuál es el calibre del arma que fue disparada. El funcionario público caratuló el hecho en un primer momento como homicidio en grado de tentativa y también libró orden de arresto en primer lugar contra Débora Nieto –estaba en el lugar del trágico suceso– por no haberse presentado a atestiguar en la fiscalía.

En un primer momento un menor de 16 años se presentó con un abogado adjudicándose el hecho. 

Por esta razón Ticheli giró la causa al fiscal penal de menores Gustavo Farmache , pero como luego no mantuvo su responsabilidad en el crimen es que este fiscal lo envió nuevamente a Ticheli, quien terminó calificando el hecho de “homicidio agravado por uso de arma de fuego” y tomó todas las medidas judiciales tendientes a esclarecer el grave caso.

La tragedia

Era aproximadamente las 21 del sábado pasado cuando la víctima se encontraba jugando con otro chico en la puerta de la finca La Mantilla,  ubicada en el callejón Cordero de Bermejo, en Guaymallén. Lautaro había ido a cenar allí invitado por su amiguito de 10 años y fue entonces que  recibió el impacto en la cabeza.

Al verlo tirado en el suelo el amigo  fue hasta la casa de la mamá de Lautaro, Adriana,  quien vive a unos 300 metros de la finca, a avisarle lo que  había sucedido.

La mujer, madre de otros cuatro niños, fue corriendo y vio a Lautaro en el piso con su cabecita en medio de un charco de sangre. Lo levantó en sus brazos y lo llevó al hospital Humberto Notti, en Guaymallén, al que llegó en gravísimo estado y pasó directamente a la sala de cuidados intensivos, donde ayer falleció. 

El caso presenta aristas bastantes confusas y no se descarta que pueda tratarse de un accidente.

El cadáver del pequeño Lautaro fue llevado al Cuerpo Médico Forense a los efectos de practicarle la necropsia y extraerle el proyectil que le causó la muerte.

Cortaron la calle

Varios vecinos de la calle Mathus Hoyos y  Araujo de El Bermejo cortaron las calles ayer a la tarde pidiendo que se haga justicia.

Muchos de ellos estaban indignados y manifestaron a viva voz para que el crimen se aclare cuanto antes. “Queremos justicia, solo eso, para Lautaro”.

El dolor del abuelo y la madre

Hugo Assenza Parisi (62) es el abuelo materno de Lautaro. Ayer a la tarde junto con su hijo Miguel Ángel concurrió hasta este medio y con profunda congoja hablaron sobre el pequeño y contaron que “él vivía con su padre en Puente del Inca ya que sus padres están separados. Muy seguido, los fines de semana, venía a pasarlo con su mamá y por eso el sábado se encontraba acá. El iba a la escuela en Puente del Inca”.

El amiguito con el que se juntó esa noche era compañero de cuando iba a la escuela en Bermejo.

Respecto del grave suceso y con los ojos llenos de lágrimas dijo que “cuando entró al hospital, nunca se recuperó. El médico que lo atendió así me lo dijo, a la tarde cuando fui me dijo ‘vengan a verlo porque será la última vez que podrán verlo con vida’. No puedo salir de esto, es algo así como demasiado”.

Por su parte la madre del niño también habló con UNO pero dijo: “Estoy muy mal, imagínese; no puedo decirle nada”.

►Cerca de las 21, el pequeño Lautaro fue a cenar a la casa de un amiguito de 10 años que vive a unos 300 metros de la de él. El caso se presenta confuso y ahora el fiscal de Guaymallén lo caratuló como homicidio agravado.