Mientras avanza la causa judicial, los efectivos de la Policía Vial que son investigados por estafa por la venta de seguros truchos fueron puestos a disponibilidad.
Al auxiliar Diego Gustavo Vara y su compañera de trabajo y en la vida amorosa Andrea Laviña se les retiró el arma y deberán aguardar sin ejercer la función policial a que emita un dictamen la justicia.
La investigación que comenzó el 25 de marzo en San Rafael ahora se lleva adelante en dos frentes. Por un lado tomó intervención el Segundo Juzgado de Instrucción a cargo de Pablo Peñasco, ámbito donde se recepcionó la denuncia que sacó a relucir el caso y en paralelo actúa el Cuarto Juzgado de Instrucción de Néstor Murcia con las víctimas que comenzaron a surgir en Alvear.
El escándalo retumbó en toda la fuerza y generó un profundo malestar, pese a ello las autoridades policiales mantienen un estricto silencio y oficialmente nadie habla del caso. Solamente el comisario inspector Roberto Munives, titular provincial de la Policía Vial, emitió una tibia declaración.
En las últimas horas, altas fuentes de la jefatura sur de la policía de Mendoza confirmaron que los auxiliares Vara y Laviña “pasaron a disponibilidad”. La medida administrativa se concretó el viernes pasado por la tarde.
El auxiliar Vara tiene más de 10 años en la fuerza y hace tres que fue transferido de San Rafael a la delegación alvearense. En tanto Laviña fue asignada a Alvear cuando egresó del Instituto un año y medio atrás.
Sin escrúpulos
Un tonto accidente de tránsito expuso el accionar de los agentes de la Vial. La víctima, una mujer de 44 años, se presentó en la sucursal de Liderar en San Rafael para realizar los trámites por el choque que había protagonizado su hijo, pero grande fue la sorpresa cuando los empleados le informaron que todos los recibos que tenía en su poder eran falsos.
El ardid de Vara y Laviña era simple pero efectivo. Primero hacían uso discrecional de la autoridad que les confiere el uniforme y cuando detectaban que un vehículo circulaba sin el seguro al día o los papeles en regla, parecían implacables. Una vez que el conductor estaba entregado sacaban a relucir la otra faceta, la del buen samaritano, entonces les reducían el monto de la multa pero les imponían una condición: que les compraran a ellos una póliza de seguros.
Para no sembrar ningún tipo de dudas recurrían a dos artimañas, utilizaban el sello de Liderar, empresa que opera en el mercado, y ofrecían pólizas significativamente más económicas.
El tiempo que han estado operando en esa doble función aun no está determinado pero se supo que la primer denunciante cumplió a rajatabla con el pago del seguro de tres automotores durante más de un año.
Gran parte del enojo entre los compañeros de trabajo es porque “manchan a toda la fuerza”, dijo un policía alvearense, pero en especial porque “estaban tan cebados que andaban ofreciéndole seguros a policías nuevitos, trataron de estafar hasta sus propios compañeros de trabajo”, dijo muy molesto otro efectivo.
