Policiales Miércoles, 30 de mayo de 2018

Otra vez le negaron la prisión domiciliaria a Roberto Audano

El abogado del confeso asesino de la mujer chilena apeló la preventiva y pidió el arresto en una casa.

Camino al juicio oral sin beneficios va Roberto Audano (70), confeso asesino de su esposa, Concepción Arregui (59), la mujer chilena que fue buscada durante más de un mes y cuyo cuerpo fue encontrado en el dique Potrerillos. Por segunda vez al hombre le rechazaron el arresto domiciliario.

A principios de abril, en el Primer Juzgado Penal le dictaron la prisión preventiva a Audano para que quede alojado en la Penitenciaría y no en una vivienda como había sugerido su abogada. La edad del imputado abría esa alternativa, aunque en primera instancia fue negada.

El acusado está preso e imputado por homicidio agravado por el vínculo (pena única de perpetua), tras la recopilación de una serie de pruebas que no dejan dudas en cuanto a su autoría. Entre ellas, su propia confesión de haber matado a Concepción.

En los últimos días Audano cambió de representante legal. Dejó su defensora oficial para pasar a un abogado privado, quien apeló la prisión preventiva.

Para tratar esto se realizó una audiencia en la cual se insistió en la prisión domiciliaria, pero curiosamente sin presentar un domicilio, requisito lógicamente indispensable. Esto llamó la atención de las partes, y cuentan las fuentes que lo mismo ocurrió cuando le dictaron la preventiva. El pedido fue rechazado por el juez Aníbal Crivelli, por lo que el sospechoso seguirá en la cárcel a la espera del juicio.

Con respecto a la elevación de la causa para el debate, el fiscal Gustavo Pirrello espera una pericia psiquiátrica de Audano para completar los informes y cerrar la investigación.

Más de 40 días de búsqueda

El primer indicio que complicó al acusado fue que mientras Arregui era buscada, la policía ubicó la señal de su teléfono en la zona de Potrerillos.

Cuando detuvieron a Audano, en su camioneta encontraron manchas de sangre que luego se confirmó que eran de su pareja. En este contexto, el sospechoso admitió el hecho y dio detalles de cómo la asesinó.

El mismo Audano había realizado la denuncia de paradero allá por el 5 de febrero pasado. En ese momento dijo que él la había llevado a la terminal porque la mujer viajaría a Chile para estar con su familia.

El matrimonio pasaba por una crisis y la víctima había tomado la decisión de separarse. La división de bienes era el problema más fuerte. Puntualmente la venta de la casa de Las Compuertas, Luján, en donde vivían. Esa propiedad fue adquirida por ella antes de que se casaran, por lo que el dinero de la transacción quedaría casi todo para la mujer, a excepción de algo de plata que le reconocería a Audano por refacciones. Esto habría desatado la furia del hombre, que se quedaría sin lugar para vivir.

Por esto decidió matar a su esposa. La llevó engañada hasta un camping de Luján y le pegó dos tiros. La cargó en su vehículo y se dirigió hasta el dique Potrerillos. En el lago arrojó el cuerpo envuelto en una bolsa de dormir y en una carpa. Antes, con cadenas le ató al cadáver un balde con cemento para que se sumergiera lo más posible. Con el crimen ya confeso, Audano fue llevado al dique, donde indicó el lugar en que la tiró.

A 18 metros de profundidad los buzos hallaron el cuerpo luego de 48 días.

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