Por Javier Cusimano
Lo afirmó el director de una escuela mendocina que recibió una brutal golpiza. Lo golpearon con ayuda de sus familiares luego de que se acercaron al colegio, citados por una discusión anterior. Ocurrió en el turno vesperti
"Nunca pensé que un alumno podía pegarme con tanta saña y rencor"

“En este momento no tengo palabras para expresar lo mal que me siento. Estoy dolorido físicamente por los golpes pero también espiritualmente, ya que nunca pensé que un alumno podía pegarme con tanta saña y rencor. Uno espera por el cargo que ocupa poder formar a los chicos para el futuro y recibir el apoyo de los padres y no puedo entender por qué suceden cosas así”, relató Antonio Casas, director del colegio Nicolás Avellaneda de Palmira, en el Este mendocino, un día después de ser atacado a patadas y piñas por un alumno y sus familiares.
Sergio Martínez, vicedirector del establecimiento ubicado en Palmira, San Martín, explicó que la agresión sucedió el miércoles. Ocurrió después de las 20 en el turno vespertino y fue antecedida por una discusión entre dos alumnos. “Después de que dos estudiantes fueran separados y enviados a sus casas, uno de ellos volvió junto con su familia y en el hall de la escuela golpearon en patota al director”, dijo. Según su relato, Casas quedó tirado en el piso y allí le propinaban una patada tras otra.