Es parte del testimonio de Ricardo, un joven que presenció la detención de un supuesto ladrón que, en un principio, se pensó que había fallecido de un infarto, detalla el diario tucumano La Gaceta. Giannoni recibió el informe de la autopsia: la causa de la muerte fue asfixia, como ocurrió en Estados Unidos con Floyd, el hombre asesinado por la policía estadounidense después de haber soportado una violenta detención.
Según la información policial, todo comenzó a las 12 en la esquina de Crisóstomo Álvarez y Congreso. Un delincuente le habría robado algo -no se precisó qué sustrajo y tampoco se confirmó que la víctima haya realizado una denuncia- a Jacinto Colodrero, de 50 años, oriundo de Lules.
La agente Jessica Gómez pidió refuerzos y corrió tras los pasos del sospechoso. A la persecución se sumaron el oficial Cristian Fernando Gómez, las agentes Diana Suárez y Claudia Vizcarra. Al llegar a Las Heras primera cuadra encontraron a Josué Molina y Melanie Mariel Caliva, que ya tenían reducido al sospechoso, relata el mismo diario norteño.
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El lugar donde asesinaron a Walter Ceferino Nadal.
En el acta, los efectivos señalaron que cuando trasladaban a la seccional 1°, el aprehendido comenzó a decirles que se sentía mal. Con la asistencia de los paramédicos del 107, el arrestado fue trasladado hasta el hospital Padilla, donde fue identificado como Walter Ceferino Nadal, de 43 años. Murió a los pocos minutos al sufrir un infarto.
Al tomar intervención en el caso, la fiscal Giannoni ordenó que se le realizara la autopsia. El jueves, a última hora de la tarde, los forenses le confirmaron que el hombre no había muerto por causas naturales. Por las lesiones que presentaba en el cuello, su deceso se habría producido por asfixia.
Ricardo, plomero que volvía de realizar un trabajo, está aterrorizado y habló con el Diario La Gaceta, con la única condición que se preservara su identidad.
“Caminaba por el lugar y me topé con esa escena. Era todo muy violento. No entendía nada. Alcancé a ver que el policía más grandote se le abalanzaba y le ponía la rodilla en la nuca. El tipo, que parecía un hombre más grande, no se podía ni mover. A los gritos pedían a la gente que no se acercara y que no filmaran con los celulares”, comentó. “Caminaba por el lugar y me topé con esa escena. Era todo muy violento. No entendía nada. Alcancé a ver que el policía más grandote se le abalanzaba y le ponía la rodilla en la nuca. El tipo, que parecía un hombre más grande, no se podía ni mover. A los gritos pedían a la gente que no se acercara y que no filmaran con los celulares”, comentó.
El testigo agregó: “Al parecer, los policías parecían no creerle que no podía respirar. En un momento el hombre se quedó callado y se puso blanco. Ahí los efectivos se asustaron y pidieron ayuda. Llegaron los de las motos del 107, lo reanimaron y recién lo llevaron en una ambulancia”.
La versión del plomero coincide con testimonios de algunos vecinos que también recavó el diario tucumano.
“Algunos vecinos dijeron que los policías lo trataron mal, que se le tiraron encima, pero creo que actuaron correctamente. O por lo menos, tomaron todos los recaudos para proteger sus vidas y para que no se escapara”, sostuvo Pedro Fernández, empleado de un comercio de la zona. “Algunos vecinos dijeron que los policías lo trataron mal, que se le tiraron encima, pero creo que actuaron correctamente. O por lo menos, tomaron todos los recaudos para proteger sus vidas y para que no se escapara”, sostuvo Pedro Fernández, empleado de un comercio de la zona.