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Agregó que no se arrepiente de haber abatido a los dos sujetos que quisieron asaltarlo en su negocio de Las Heras. Se encuentra casi "preso" en su casa, porque le da miedo salir por temor a una venganza de los famliares de los presuntos delin

“No me gusta eso de justiciero”, dijo el ferretero que mató a dos ladrones

Por Leonardo Otamendi

En un barrio de Las Heras está la casa del ferretero de Hugo Correa (55). En la puerta hay un policía que la custodia, más bien tiene la misión de protegerlo a él y a su familia por temor a las posibles represalias de los familiares de los ladrones que mató cuando intentaron asaltarlo. Esa protección es también un encierro sobre todo porque , su vivienda fue su calabozo.

Hugo está imputado por doble homicidio agravado por el uso de arma de fuego, pero será sobreseído en los próximos días porque el caso apunta a encuadrarse en la legítima defensa, aseguraron fuentes judiciales. Aunque el ferretero confía en esta decisión del fiscal especial Santiago Garay, por estos días vive horas complejas que conceptualizó en una entrevista con diariouno.com.ar.

La esposa de Hugo, una mujer muy amable, fue quien atendió el primer requerimiento. Salió por la ventana y con una pequeña sonrisa dijo que le preguntaría a su esposo si quería atender a la prensa. El policía aguardaba de pie la respuesta de la dueña de casa.

Se abrió la puerta y la mujer expresó que su marido estaba dispuesto a dialogar aunque pidió que no se le tomen fotografías. No hacía falta pedirles explicaciones o insistirles, no quieren que el rostro de Hugo sea conocido.

Sorprendió la primera respuesta del ferretero ante la pregunta sobre cuántos días llevaba encerrado. “No lo sé bien, he perdido la noción del tiempo”, contestó. Comenzó a contar los días y no podía precisar cuántos eran, no sabía, puntualmente, que hoy es martes. Entonces aclaró: “Al no hacer mi rutina diaria no sé en qué día vivo. Estoy acostumbrado a tratar con unos 60 clientes diariamente y ahora estoy encerrado y no sé cuánto llevo así”.

Su esposa tampoco sale de la casa, lo acompaña todo el tiempo. Ella atiende casi constantemente el teléfono porque “nos han llamado muchísimos amigos, muchísimas personas brindándonos apoyo. Esto es lo que me reconforta”, destacó el comerciante.

Las muestras de respaldo son porque , que según dijo, quisieron asaltarlo en su negocio, el pasado viernes. Por ello quedó detenido de inmediato y recién el domingo pasado regresó a su hogar con prisión domiciliaria.

Aunque no sabe exactamente en qué día vive, sí tiene recuerdos de lo que sucedió el viernes y también el día anterior. “El jueves un cliente me dijo: ‘Mirá a esos dos que están en la parada del micro, están viendo hacia acá y han dejado pasar dos colectivos, no vaya a ser que te estén marcando’. Yo salí del negocio, los vi y cuando estaba por llamar a la Policía, porque siempre ante la duda hay que hacerlo, se pararon y se fueron. Pero les vi la cara y fueron los que entraron a asaltarme al otro día”, detalló.

Entonces comenzó a relatar qué sucedió en la tarde del viernes en su ferretería. “Entraron estos dos, preguntaron por unos discos de corte, porque es lo primero que se ve en el local, y ahí nomás sacó uno de ellos una pistola. Me pidió el dinero y yo me agaché para dárselo, pero vi que le apuntó a mi esposa en la cara y le cargó el arma. Entonces, agarré mi arma, que la tengo siempre al lado del dinero, y le disparé”, rememoró Hugo haciendo algunos ademanes explicativos.

Luego completó la escena al decir que “el otro estaba subiéndose al mostrador, yo le tiré pero saltó hacia el salón de nuevo. Entonces pensé que no le había dado y, como no sabía si también estaba armado, le volví a disparar. Ahí fue cuando le di en el omóplato izquierdo y se escapó”. Éste último murió una hora más tarde en el hospital.

Hugo Correa es un tirador, practica como deporte tiro desde los 15 años, es decir, desde hace 40 abriles. Los ladrones tuvieron mala suerte en meterse con él y sobre la consulta sobre qué piensa sobre los dos muertos, respondió: “No me arrepiento, porque era mi vida o la de mi mujer”.

El ferretero insistió en que le iba a dar el dinero que le pedían pero “el detonante fue ver que a mi esposa le estaban apuntando al rostro, si se le escapa un tiro la mata. Para mí era más barato darles lo que pedían; cuánto se iban a llevar, ¿$1.000? A mí todo esto me sale más caro con lo que tengo que pagar de abogados y no puedo abrir el negocio. No me importa que me roben, pero no dudé en dispararles, no lo puedo dudar ante esa situación”, insistió para aclarar que fue por esa razón que mató a los ladrones.

Luego continuó: “Si yo hubiese estado solo no sacaba el arma, yo jamás pensé en resistirme a un asalto, pero tenía que impedir que le sucediera algo a mi esposa”.

Aunque asegura que nunca se hubiese opuesto a un atraco, Hugo tenía un arma de fuego en su local. Según él es porque “tengo miedo por mi vida, por la de mi familia. Es que hoy te matan para robarte, no se conforman los delincuentes con lo que te llevan, te matan igual”.

“Ahora tengo miedo por mi familia, por mi no lo tengo”, manifestó ante una posible vendetta de los allegados a los muertos.

En medio del apoyo que le mostraron sus conocidos, entre vecinos y amigos, muchos lo llamaron justiciero, pero Hugo reflexionó: “No me gusta eso de justiciero. Lo que hice fue defender la vida de mi mujer y la mía. No considero un acto de justicia lo que hice, fue un acto de defensa”.

Correa sostiene que si su esposa no estaba no sacaba su arma y hace hincapié en la violencia del hecho. Su mujer apoyó esta definición al decir que esa violencia se debía a que “estaban voladísimos. Se le notaba en la mirada cuando me puso el arma en la cara”.

Además del miedo que dicen sentir en este momento tienen otros problemas materiales. “Me preocupa mi situación laboral”, confesó el comerciante quien no sabe si volver al negocio y de hacerlo, tampoco sabe cuándo. “Se me ha pasado por la cabeza alquilar la ferretería, pero con lo que me paguen no sé si nos alcanza para vivir”, apuntó.

Además de dar algunas definiciones político-ideológicas sobre que las leyes son blandas y que los delincuentes entran y salen de la cárcel, Hugo Correa expresó que desea que “esto no le suceda a nadie. La Policía, se portó excelente conmigo y en el caso en general, sobre todo los comisarios (Miguel) Pastor y (Pedro) Tejerina que fueron muy atinados y criteriosos”.

También tuvo el ferretero un párrafo para los medios de comunicación que, según él, “trataron bien su caso” y destacó la actuación del fiscal Garay.

Hugo continúa en casa, aunque no tiene una restricción judicial de libertad la padece porque se la autoimpone por temor a las represalias, lo dijo varias veces, y desconoce hasta cuándo podrá vivir encerrado y sin trabajar. Mientras ese tiempo transcurre, quizá él continúe sin plena noción del tiempo. 

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