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Una oficial subayudante premiada en la fuerza enfrentó en una discusión a sus pares para impedir una orden judicial.

Mujer policía quiso evitar que su hermano fuera preso

Alejandro Gamero

gamero.alejandro@diariouno.net.ar  La sangre o el deber: en esa terrible encrucijada quedó atrapada  ayer una mujer policía, premiada en la fuerza por su accionar contra el delito. Esta vez, la ley se presentó con una orden de captura en la puerta de su casa para detener a su hermano. La suboficial ayudante tuvo que elegir o quizás no pudo elegir. Pesó al final la sangre y reaccionó contra sus pares para impedir el allanamiento y la captura que no logró evitar. 
“Hubo una discusión de tono muy elevado porque a ella le molestó el procedimiento. La situación fue tensa en un momento, pero al final pudieron actuar. No hubo golpes ni forcejeos”, explicó una fuente judicial calificada a Diario UNO. No estuvo sola en la cruzada. Junto con ella estaba su novio, también policía (ambos fuera de servicio) y quien, según voces confiables, “cumple una función de responsabilidad mayor en el Ministerio de Seguridad”. El uniformado actuó en favor de ella y de su cuñado, por lo que correrá igual suerte: será investigado. La IGS (Inspección General de Seguridad), encargada de evaluar y sancionar la mala conducta policial, recibió ayer el preventivo contra ambos. Sus identidades se mantienen en reserva y la cúpula policial se negó a  dar información. Al contrario, la defendieron a ella por su excelencia en la fuerza y “porque no tiene culpa de tener un hermano delincuente”. Calificaron su accionar como algo normal: “Fue la reacción natural de una familia que se resiste a que le lleven un hermano o un hijo”. En tanto, el hermano de la mujer policía, que tiene antecedentes penales por robo, quedó detenido, imputado de resistirse a la autoridad y con una fianza pendiente de $8.000 para recuperar la libertad.Lo curioso del caso es que al hombre no lo buscaban por algún delito, sino porque era testigo en un juicio contra otra persona. Él, sin embargo, nunca concurrió a declarar a pesar de haber sido citado, por lo que la Fiscalía de Flagrancia Nº26 lo mandó a buscar con “el auxilio de la fuerza pública”. Como el hombre tenía antecedentes y el barrio Alameda, de Guaymallén, donde se llevó a cabo la medida, tiene fama de complicado, enviaron una partida de policías de la División Investigaciones.Pero los enviados de la Justicia se encontraron, apenas llegaron a la puerta, con la oposición de la mujer policía y su novio. Se desconoce si ella alcanzó a saber o a entender que se trataba de una citación como testigo porque, en todo caso, hasta podría haberlo tranquilizado a su hermano y acompañado para que agotara el trámite. Ni ella ni su novio fueron detenidos después del incidente, tampoco fueron citados al tribunal y por ahora, no están acusados de nada. Sin embargo, habrá que esperar las próximas horas para ver si la Justicia decide abrir una causa contra la pareja policial. Reconocida en la fuerzaLa reacción de la mujer policía, que le valió la apertura de un sumario administrativo, no se condice según sus pares, con su “trayectoria policial impecable” como dieron fe a Diario UNO. En 2013, esta uniformada combatió a unos delincuentes por su propia cuenta cuando los sorprendió robando un auto.“Ella iba en un taxi –cuenta un compañero de la mujer– cuando vio unos tipos que estaban robando un rodado. Bajó del auto, los enfrentó, los persiguió y atrapó a uno de ellos, evitando además el robo”.Por esta acción fue premiada en la fuerza, por su valor, su compromiso con el deber. No fue la única vez. En su foja también registra la detención de unos boqueteros, suceso sobre el que no se brindaron mayores detalles. Sus intervenciones le valieron ascensos extraordinarios, reconocimiento interno y respeto, afirman en la policía provincial.Pero todo se reduce a la sangre o el deber: la vida la puso en esa elección que parece imposible o no; esa fue la gran discusión que se desató ayer entre los que se enteraron del caso. Un debate cargado de polémica.

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