La jornada del miércoles no fue un más en la investigación por el doble homicidio de las turistas mendocinas María José Coni (22) y Marina Menegazzo (21) en Montañita. La Justicia ecuatoriana confirmó la prisión preventiva contra el tercer sospechoso que tiene la causa pese a los argumentos de la defensa, uno de ellos basado en la declaración de la madre de una de las víctimas.
La Sala Única Penal de la Corte de Santa Elena fue el recinto donde se reunieron los magistados, la parte querellante, el abogado defensor y la Fiscalía. El resultado final fue la confirmación de la medida preventiva contra José Luis Pérez Castro, quien se encuentra privado de su libertad desde el 14 de noviembre pasado.
Antes de eso, la defensa del hombre intentó lograr que recupere su libertad. Para esto manifestó que ha continuado viviendo en Montañita y siempre se ha sometido a las distintas pruebas de la investigación. Su abogado también dijo que no tiene antecedentes y garantizó que tiene tres hijos menores de edad, está casado y tiene domicilio fijo -incluso presentó las partidas de nacimiento y de matrimonio-.
Pero lo más llamativo de la exposición es que el abogado se respaldó en una entrevista que Gladys Steffani -madre de Majo Coni- realizó al medio Extra de Ecuador el 28 de febrero pasado. En sus declaraciones, la mujer puso en duda la investigación por el doble crimen -tal como ha manifestado desde un principio en reiteradas ocasiones-. Palabras más palabras menos, el letrado dijo que si la propia madre de una de las víctimas sospecha sobre la pesquisa no es confiable que su defendido esté tras las rejas preventivamente.
Enfrente suyo, la fiscal Jenny Paliz -su colega María Coloma está de licencia- aseguró que la prueba de ADN sobre una mancha de sangre en la casa donde fueron asesinadas las jóvenes pone al sospechoso en la escena del crimen. También aseguró que los documentos presentados no son suficientes para garantizar que el proceso pueda continuar en libertad.
La coartada
Desde el momento de su detención, la versión de Pérez Castro es que no estuvo en la casa de Segundo Ponce Mina la noche que mataron a las mendocinas. Asegura haberse quedado a dormir en su casa junto a su familia y al otro día ir a trabajar.
Para explicar la mancha de sangre en la propiedad, el acusado alegó que pocos días atrás le habían extraído una muela y solía escupir sangre y saliva.
Sin embargo, tal como argumento el abogado querellante Hernán Ulloa, un informe del seguro social que solicitó la fiscal sostiene que la atención odontológica la recibió el 10 de marzo de 2016, es decir, 19 días después de la fecha del crimen.
A modo de respuesta, la defensa de Pérez Castro aseguró que antes del doble crimen tuvo una primera consulta donde le extrajeron parcialmente la raíz dentaria y el trabajo fue completado luego en esa fecha.
Lo cierto es que los magistrados se inclinaron hacia la versión acusatoria y ahora Pérez Castro permanecerá tras las rejas probablemente hasta que se realice el segundo juicio por el doble asesinato que conmovió a y Argentina.
El caso
Coni y Menegazzo salieron de el 10 de enero junto a otras amigas con el plan de recorrer parte de Sudamérica. Ambas se quedaron algunos días más la localidad de Montañita vendiendo ensaladas de frutas. El 22 de febrero tuvieron su último contacto con sus familiares mediante mensajes por celular. Según reconstruyó la Justicia ecuatoriana, el Rojo y Ponce Mina las llevaron hasta la casa de ese último, las drogaron con benzodiacepina e intentaron abusarlas sexualmente. Como las jóvenes se resistieron, las asesinaron a golpes y arrojaron los cadáveres a pocos metros.
El 17 de agosto pasado, estos dos hombres fueron condenados a 40 años de prisión, la máxima pena de la que haya antecedentes en Ecuador. Sin embargo, meses atrás se abrió una segunda investigación en procura de atrapar a sus cómplices, ya que las pruebas de ADN determinar que actuaron más personas en el cruento doble crimen.
