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A Roberto Mémoli (35) se lo ve un poco más tranquilo. En realidad, para su fortuna, la pesadilla que le tocó vivir duró poco y todavía casi no toma conciencia de lo que pasó. Por eso, lo explica cómo “una odisea de dos minutos”, para recuperar a su hija de cuatro años que había sido arrebatada por delincuentes que le robaron el auto en la puerta de su casa, en Godoy Cruz. La niña fue encontrada a pocas cuadras y el vehículo en la zona de la triple frontera.
Este padre, como cada mañana, a las 9 del miércoles se preparaba para salir de su casa con su hija y dejarla en la guardería. La familia, conformada por una pareja de kinesiólogos, la nena y otro hijo de 14 años, vive en calle Lago Olmos al 2200, del barrio Fuchs, de Godoy Cruz. El hombre sacó de la cochera su Fiat Palio Adventure, la dejó a la niña con el rodado en marcha y luego volvió a la vivienda para sacar también una camioneta Volkswagen Amarok, en la que su mujer se iría a trabajar.
En ese movimiento de vehículos, “vi que pasó un Gol muy despacio y que quien manejaba me miró fijo. Tuve la intuición de qué algo iba a pasar”, contó Roberto, que agregó: “Después pasó otro tipo corriendo, se subió a mi auto y se fue con la nena adentro”. “En ese momento me desesperé y le grité, le pedí que dejara a mi hija”, remarcó la víctima, pero ya era tarde: el delincuente, conociendo bien las calles , se alejó rápidamente. Sin tiempo que perder, la búsqueda de Mémoli fue inmediata, aunque sin certezas para dónde habían escapado el malviviente con su hija. “Un vecino que vio todo me subió a su auto y nos fuimos a perseguirlos por dónde se habían ido”, relató el papá de la niña. “A las dos cuadras (en calle Lago El Chocón) la encontré llorando y muy asustada. Estaba con un hombre que había salido a la calle porque había escuchado una frenada muy fuerte. No le habían hecho nada”, remarcó Mémoli. Con la pequeña ya en los brazos de su padre, ambos volvieron a la casa y se encontraron con la policía que estaba al tanto de lo sucedido. A los pocos minutos, recibieron otra buena noticia: el auto había sido hallado en el barrio Los Alerces, de Luján, en la zona de la triple frontera. “Fue una pesadilla que, por suerte, duró poco”, resumió Mémoli. –¿Te reprochás algo, Roberto?–Haber dejado el auto en marcha. Pero es algo que hago todos los días. –¿Cómo está tu hija?–Asustada. Me dijo que no quiere ir más a la escuela en el auto y me pregunta qué pasó con su mochila que no apareció. Le tuve que decir que un señor se equivocó de auto. “Muy bien la policía” La familia se mostró muy conforme y agradecida por el accionar de la policía durante toda la jornada. Fueron dos efectivos de Infantería que iban en un micro y que estaban al tanto de lo que pasaba, quienes al pasar por el barrio Los Alerces advirtieron la presencia del rodado que ya había sido abandonado por los ladrones. Psicólogas del Ministerio de Seguridad llegaron al domicilio para atender a la niña, mientras que Roberto deberá participar de una rueda de reconocimiento en busca de los sospechosos.
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En su casa. Roberto Mémoli.
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La abandonaron. La Fiat Palio Adventure fue encontrada en la triple frontera, en buen estado. Le faltaba la mochila de la niña, un sobre con $1.300 y la billetera de Roberto que contenía $500.