Policiales Viernes, 14 de septiembre de 2018

Minati confesó que mató a Janet Zapata: "No se en qué momento le disparé"

El principal sospechoso del juicio aseguró que los otros dos acusados solamente se encargaron de hacer un pozo pero que nunca vieron el cuerpo

"Veo una fotos de otro hombre en su teléfono. Forcejeamos. Ella tenía una palo, me pegó y me caí. Cuando quise acordar tenía el arma en la mano. Ella estaba en el suelo y no se en qué momento le disparé". El principal sospechoso de matar a Janet Zapata (29), su pareja Damián Minati (31), confirmó haber cometido el hecho de sangre.

En la jornada de este viernes, el hombre hizo uso de su derecho a declarar y relató lo ocurrido aquel 21 de septiembre de 2016, última vez que fue vista con la vida la víctima fatal: "Fuimos a La Barraca donde nos reunimos para pagarle a una chica por el evento del cumpleaños de nuestra hija. Ella estaba como distraída porque estaba permanentemente con el teléfono".

"Salimos y yo tenía que ir a lo de Manzano -uno de imputados en la causa- a pagarle. En el camino, ella seguía con el teléfono y me miraba de reojo. Me di cuenta que escondía algo. Le manoteé el celular y me bajé. Logró ver que tenía un mensaje del hombre que estuvo recién acá", dijo en relación a Sebatián Núñez, un testigo que declaró horas antes -ver más abajo-.

Minati continuó relatando el desenlace fatal: "Ella salió del auto y se apareció por atrás. Forcejeamos. Me puteaba. Agarró un palo, me pegó y me caí. Cuando quise acordar tenía el arma en la mano y ella estaba en el suelo. No se en qué momento le disparé".

Entre lágrimas, aseguró que su reacción fue irse de lugar hasta su domicilio. "A mi hija no la podía mirar ni decirle lo que había hecho. No pude dormir esa noche".

Sobre la presunta complicidad de Juanito Manzano (42) y Claudio Quiroga (31), relató que al día siguiente se dirigió hasta el lavadero del primero de ellos y le pidió ayuda para ocultar el cadáver, aunque se negó. "También le pedí ayuda a Quiroga. Fuimos en el auto de Manzano e hicimos el pozo con él. Ellos nunca vieron el cuerpo. Luego hice como que me iba pero al rato volví y la enterré", aseveró. También agregó que jamás ofreció ni pagó dinero por esa tarea.

Con respecto al arma de fuego, la cual aseguró que siempre tenía en el costado del asiento del auto por seguridad, dijo haberla arrojado en un canal: "Me quería quitar la vida pero pensé en mi hija y la tiré".

"Hasta cuando me detuvieron fui a llorarla todos los días a donde la había enterrado. Yo fui el culpable de la reacción. No se en qué momento pasó todo. No quiero pedir perdón porque ni yo me perdono lo que he hecho", concluyó.

El imputado tuvo una contradicción tras una pregunta de la fiscal Daniela Chaler, quien le consultó si había enterrado el cuerpo con una bolsa en la cabeza -así fue hallado días después- y Minati negó esto.

Antes de relatar el hecho en sí, brindó detalles de su relación con Janet y negó los testimonios que lo ubicaban como celoso, posesivo y conflictivo. "Siempre la quise y peleé por estar con ella. Soy un poco celoso pero nunca le prohibí ver a la familia. La amaba. Había peleas y roces por algo pero quería siempre evitarlo. Yo trabajaba para darle lo mejor a ella y a nuestra hija. Nunca les faltaba nada".

Janet Zapata
Janet Zapata

Otros testigos

Antes de la declaración de Minati pasaron seis testigos por la sala, entre ellos algunos peritos que intervinieron en la pesquisa. Sin embargo, el más importante fue Sebastián Núñez, un hombre que tenía una relación sentimental con Janet Zapata.

Si bien estuvieron pocos meses en pareja, el testigo aseguró que al momento de la desaparición seguían en contacto a través de mensajes de Whastapp. No sólo se trataba de textos donde se decían "mi amor", si no también se enviaba fotos semidesnudos.

Núñez confirmó que ese 21 de septiembre Janet estaba hablando con él mientras se encontraba con Minati en La Barraca. "Cuando salió, me dijo que se iba para su casa con él", aseveró.

El hecho

El 21 de septiembre de 2016, Janet Zapata desapareció. Según su pareja, con quien tienen una hija en común, estuvieron en el centro comercial La Barraca, en Guaymallén, y se fue hacia el centro. Nunca regresó ni contestó su teléfono celular.

La investigación fiscal sostiene que el hombre contactó a Juanito Manzano y al Pollo Quiroga, a quienes les pagó 15 mil pesos para que ultimaran a la mujer y enterraran el cadáver. El cuerpo, que presentaba lesiones de golpe en el cráneo y dos heridas de arma de fuego, fue hallado 5 días después en un descampado en El Algarrobal.