Una pulseada judicial ganaron los hermanos Grangetto, quienes estaba detenidos en el marco de la investigación por un crimen en Las Heras. Los jóvenes consiguieron una mejora respecto al delito que les acusan y pudieron salir de la cárcel en la jornada del martes.

Hasta ayer, Maximiliano y Ezequiel Grangetto estaban sospechados de ser las personas que instigaron el asesinato de Darío Roberto Cáceres (49), quien fue acribillado a balazos a mediados de julio pasado. El presunto autor de los disparos es su cuñado, Kevin Torres.

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El fiscal Carlos Torres había logrado que les dicten la prisión preventiva a los tres sospechosos bajo esa hipótesis, pero la defensa de los hermanos Grangetto apeló y logró revertir la decisión.

La teoría que expuso la abogada Gabriela Massad apunta a que Kevin Torres fue el autor de los cinco disparos y sus cuñados llegaron a la escena una vez que estaba consumado el asesinato de Darío Cáceres.

El juez Luis Correa Llano decidió no desvincularlos totalmente del crimen en Las Heras pero cambió la imputación a una participación secundaria. Es decir, que probablemente el accionar de los hermanos Grangetto no fue vital para el homicidio.

Como esta nueva calificación prevé una condena excarcelable -si es que son encontrados culpables en un futuro juicio-, les otorgó el beneficio de la prisión domiciliaria que será controlada con rondines policiales, según confirmaron fuentes ligadas al caso.

Acribillado

El 14 de julio pasado, en horas de la tarde, Darío Cáceres recibió cinco disparos en el barrio San Francisco. La investigación apuntó a una familia con la que había tenido problemas días atrás y terminó con la detención de dos hermanos y su cuñado.

Para el fiscal del caso, la prueba fundamental en el expediente es el testimonio de la pareja de la víctima fatal quien dijo que se encontraba en la plaza con su marido cuando tuvieron un cruce de palabras con una de las hermanas de la familia.

Allí salió Kevin Torres, efectuó un disparo contra Darío Cáceres quien terminó en el suelo. Luego –según su declaración- los hermanos Grangetto empezaron a gritar “¡Matalo, matalo!” y el tirador terminó disparando cuatro veces más. Esta versión es la que ahora parece ser la menos creíble por parte de la Justicia.