Policiales Martes, 14 de agosto de 2018

"Me arrepentí y volví a buscarlo", declaró Julieta Silva

Ante las preguntas de la querella, la acusada dijo que Genaro era "una persona divertida, servicial, un poco impulsivo".

"Me arrepentí de haberlo dejado y me quise volver", fue lo que detalló Julieta Silva en su declaración sobre la muerte de su novio Genaro Fortunato (25), ocurrida en septiembre de 2017, a la salida de un boliche en San Rafael.

Silva tiene 30 años y dos hijos de 6 y 11 años con un hombre llamado pablo, de quién está separada hace más de un año.

Ante las preguntas de la querella, la acusada dijo que Genaro era "una persona divertida, servicial, un poco impulsivo, y no mucho más porque no sé". Su relación había empezado 3 meses antes del hecho.

La madrugada del 9 de septiembre lloviznaba, había partes oscuras de la calle El Chañaral, de Las Paredes, en San Rafael, donde funcionaba el boliche La Mona, y Julieta Silva no tenía sus lentes que necesita para manejar, debido a que lo iba a hacer Genaro Fortunato.

Luego de una serie de hechos molestos en la pareja ocurridos dentro de La Mona, decidieron irse. Pero, una vez en el auto, él quiso regresar al boliche debido a que estaba enojado con otro joven que lo habría empujado.

"Estaba cansada de la situación", dijo Silva, quien estaba sentada en el asiento del acompañante y se pasó del lado del conductor para irse.

Dijo que hizo marcha atrás para sacar el auto de donde estaba estacionado, y cuando ya estaba sobre la calle, con dirección hacia Las Vírgenes, Genaro la sorprendió por la ventanilla, golpeó tres veces y se alejó. "Como que dejaba que me fuera", señaló Julieta ante el tribunal.

Señaló que manejó unos 150 metros o un poco más y se arrepintió de haberlo dejado allí, por lo que giró en "U" para regresar a buscarlo.

Allí fue el momento fatal. Ella miraba por la ventanilla de su auto para verlo parado o caminando por el costado del camino, cuando sintió que pasó por algo con su auto y creyó que se trataba de un pozo.

Pero el chico de la playa de estacionamiento le hizo señas para que se detuviera, y le dijo que había atropellado al joven que la acompañaba. Ella no creía lo que le decía, por lo que se bajó, caminó unos 5 metros y vio el cuerpo de Genaro.

Llamó al 911, llamó al padre de sus hijos, aunque no recuerda qué le dijo. Luego recibió el llamado de una amiga. Más tarde, cuando estaba en la Comisaría, y antes que le sacaran el celular, le mandó un mensaje a esa amiga para pedirle que le consiguiera un abogado.