Los investigadores encontraron una habitación cerrada con candado y su llave no fue hallada. Además encontraron varias de botellas de bebidas alcohólicas en un lugar exclusivo de los religiosos.

Más hallazgos macabros y extraños en el Instituto Próvolo

Por UNO

Una llamativa puerta cerrada con un candado que nadie sabe qué hay del otro lado fue una de las cosas con las que se encontraron los investigadores que realizaron una inspección ocular en el Instituto Próvolo, de Luján, luego de la declaración de una víctima, quien denunció abusos sexuales. Este hallazgo fue en el 5° piso del altillo del edificio, donde primero abrieron la puerta de una habitación en la cual la víctima señaló que había cadenas y allí los esposaban para abusar de ellos. Las cadenas ya no estaban, pero su había un hueco en la pared. A pocos metros de allí encontraron una puerta cerrada con candado. Probaron con casi 300 llaves encontradas que estaban en dos ensaladeras grandes, pero ninguna lo abrió. Por esto solicitaron la autorización de un exhaustivo allanamiento y para que un juez permita abrir esa puerta a la fuerza en caso de ser necesario, siempre para conservar las pruebas, que no pueda haber nulidades y que sea un debido proceso legal.En ese sector del altillo también secuestraron siete computadoras y cientos de DVDs con carátulas de películas para niños, pero todo será revisado para detectar si hay material pornográfico. Pero otro de los hallazgos llamativos en la inspección ocular realizada en la tarde del martes fue una gran cantidad de botellas de bebidas alcohólicas como Fernet, Gancia, cerveza y vino, que no era el mismo que se utiliza en las misas, que estaban en un lugar "exclusivamente a la contemplación religiosa", según detalló el abogado querellante Sergio Salinas. Por esta causa, que salió a la luz en noviembre del año pasado, el cura que estaba a cargo del establecimiento Nicolás Corradi (82) está con prisión domiciliaria, el otro religioso que sería partícipe, Horacio Corbacho (56), se encuentra preso en el pabellón de abusadores sexuales de Boulogne Sur Mer, junto con otros tres civiles que trabajaban en el Instituto: José Luis Ojeda (41), Jorge Bordón (50) que era administrativo y monaguillo, y el jardinero Armando Gómez (46).