Un año ha transcurrido desde que el auxiliar de la policía Dan Castillo atropelló a Roberto Iglesias en la ruta nacional 188 y se montó una parodia en la comisaría 46 de Bowen para intentar cubrir a un compañero de la fuerza. Desde aquella madrugada del 28 de noviembre de 2011, la madre del joven espera por justicia.
“Puede ser que un caso que era tan claro al principio ahora no lo sea tanto, es necesario que se sepa que pasó”, reclamó Rosa Torta.
El proceso
El accidente cobró notoriedad no solo por las lesiones que recibió el menor, tenía 17 años, sino por la cadena de encubrimientos. Tras el hecho, Castillo fue cesanteado y desde el ministerio de Seguridad decidieron remover al comisario Daniel Ciardulo y su segundo, el subcomisario Raúl Palomo, junto con otros 9 miembros de la policía.
A partir de la investigación, el proceso judicial se dividió en tres partes y se llevan adelante entre la fiscalía correccional y el juzgado de instrucción.
Por un lado está la causa por lesiones culposas graves pero además se abrió otra por la “sustracción o desaparición de elementos de prueba”.
“Estas dos causas tocan de lleno a Castillo” y en particular “la compulsa por el ocultamiento de pruebas es un indicio claro de su accionar”, comentó Antonio Navarro Juri, abogado de la familia.
Para el letrado también es un hecho que el efectivo “abandonó el lugar del accidente” y dejó librado a su suerte al joven moribundo, “ese es uno de los agravantes”, indicó.
El tercer proceso judicial que está en marcha hace un año es por falsedad ideológica, incumplimientos de los deberes de funcionario público y encubrimiento. Este caso involucra a los policías que montaron la parodia para tratar de desligar del accidente a quien era el chofer del comisario.
De acuerdo a Navarro Juri, la causa no está paralizada pero “las derivaciones que tuvo más la salida del fiscal Mauricio Romano (asumió en la 1 Fiscalía correccional de San Rafael) y la falta de una pericia al automóvil (un chévrolet Astra) han demorado el llamado a debate”.
En su opinión, recién a mediados de 2013, Castillo podría subir al banquillo de los acusados para rendir cuentas por las lesiones que le provocó a Roberto. En cuanto al resto del los procesos, no da un pronóstico porque “no estamos constituidos como querellantes”.
“Que se sepa de una vez”
Tras ser atropellado, Roberto Iglesias permaneció internado 37 días en el hospital Schestakow, de los cuales 15 fueron en coma farmacológico con un cuadro neurológico muy serio y una fractura expuesta en la pierna derecha que demandó una intervención quirúrgica.
Después de recibir el alta, permaneció tendido en una cama durante 60 días, durante tres meses realizó rehabilitación y aún hoy continúa con medicación.
Tras vivir esa terrible experiencia, “él sabe que tuvo una segunda oportunidad y nosotros estamos bendecidos porque lo tenemos acá”, dijo Rosa, su madre.
Sin embargo “que esté bien no quita que no se deba saber la verdad, no sólo como madre lo digo sino como ciudadana, no podemos adormecernos y dejar que solamente pase el tiempo, tampoco le hace bien a una institución como la policía”, aclaró.
Rosa está molesta porque “se dilató demasiado en el tiempo y era un caso que estaba tan claro al principio”.
“Si son inocentes que se sepa y si son culpables que los aparten de sus cargos porque hoy están trabajando como si nada hubiera pasado”, reclamó la mujer.
