Por José Luis [email protected]
Valeria Amitrano, tía y madrina de Rosarito, fallecida en el ´99, y hermana mayor del acusado de homicidio, habla del juicio, la fuga y la captura. “¿Maltrato?, me parece imposible”.
Los Amitrano rompen el silencio: “Alejandro era feliz con su beba”
- ¿Cómo fue declarar en el juicio a su propio hermano?- Fue una situación muy rara y dolorosa, porque estoy convencida de su inocencia. Es muy triste.
-¿Cómo vive esta hora decisiva?- Es una situación muy difícil desde todo punto de vista: lo emocional, el trastorno que genera que el debate sea en otra provincia y que debamos viajar y vivir de a ratos en Mendoza para acompañar a Alejandro, porque todos tenemos que trabajar, tenemos familia, chicos.
- ¿Qué pasó con Rosarito para que tuviera ese final?- Creo que fue una sucesión de hechos desafortunados que empezaron con la internación en el Hospital Italiano (N.de la r. En octubre de 1999, 40 días antes de la última asistencia hospitalaria y el fallecimiento en el Notti) El pediatra de cabecera la derivó por meningitis y le hicieron los estudios que determinaron que no tenía meningitis. Mi mamá, en el hospital, les dijo a los médicos que la materia fecal despedía un olor muy feo, y les sugirió que la analizaran por si era un cuadro gastrointestinal, porque todo estaba focalizado en la meningitis. Mi mamá lo hizo por su experiencia personal, porque tiene los conocimientos de haber criado a cuatro hijos, mis tres hermanos y yo. Pero los médicos, en un acto al menos negligente, no la escucharon y tiraron el pañal a la basura y le dieron el alta a Rosarito sin ningún diagnóstico.
- ¿Volvió a verla? ¿Cómo estaba?- Sí. Estaba bien, bien. Era una nena normal para su edad. Alegre. También era normal la relación familiar entre los padres y la nena.
- ¿Cree que su hermano y Cecilia Cousau vivían felices con ella?- Estoy convencida de eso.
- ¿Cómo ve a su hermano?- Muy quebrado. Y es lógico, porque es muy triste escuchar las cosas que se dicen en el juicio. Es feo sentir que todo el mundo está en su contra, pero él cree en la Justicia y que se hará justicia. Tiene nuestro apoyo: no lo abandonamos ni lo haremos nunca.




