La víctima es un hombre de 30 años. Los delincuentes lo golpearon, lo maniataron y lo encerraron en un ascensor para sacarle 6 mil pesos entre efectivo y tarjetas.

Lo citaron a un edificio para comprarle tarjetas de teléfono y terminó golpeado y asaltado

Por UNO

Un vendedor de tarjetas telefónicas fue engañado por un delincuente que lo citó en un edificio decalle Perú 2854, de Ciudad para, supuestamente, comprarle, pero en realidad lo sorprendió junto a

un cómplice, entre ambos lo golpearon, lo ataron y le sacaron 6 mil pesos entre efectivo y

tarjetas.

La víctima, de 30 años, contó a

diariouno.com.ar que el lunes estaba vendiendo tarjetas en la estación de servicio

de calle Lisandro Moyano e Independencia, de Las Heras, cuando un muchacho se le acercó y le dijo

que tenía un negocio en Uspallata y que necesitaba comprar esa mercadería.

El vendedor le explicó una serie de requisitos y documentación que necesitaba, le dio una

lista de precios y le dio su celular para que lo contactara.

"Ayer me llamó diciéndome que tenía todos los papeles y esta mañana me llamó de nuevo y me

dijo que estaba con la madre en el departamento de la abuela", contó la víctima en el hall del

edificio de calle Perú 2854, de Ciudad.

"Cuando llegué me estaba esperando afuera y abrió la puerta del edificio con llave, fuimos

hasta el ascensor y ahí apareció otro que salió de la escalera que le golpeó en la cabeza con un

arma, me tiraron al piso y me ataron con precintos", recordó.

Lo subieron al ascensor y lo pararon en un entrepiso. Ahí lo revisaron y se le sacaron todo, "

lo único que les pedía es que no se llevaran los documentos".

"Una señora rubia se acercó al ascensor y le dijeron 'señora váyase que esto es un asalto'",

agregó la víctima.

Una vez que le sacaron las pertenencias y el bolso donde llevaba las tarjetas, bajaron y

escaparon por la puerta del estacionamiento de donde se llevaron la moto del hermano de un policía

que vive en el mismo edificio.

El herido relató que el sujeto le había dicho que su abuela vivía en el tercer piso.

Un vecino del séptimo piso bajó y detectó que el ascensor estaba abierto y encontró al

vendedor atado de pies y manos.

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