Tremendo

Le estacionaron un auto frente a su cochera y mandó a matar al conductor

La Justicia de Nueva York sentenció a Kayla Alvarenga por el homicidio de Linver Ortiz Ponce. La imputada movilizó a un grupo de delincuentes y menores de edad para ejecutar a la víctima tras una discusión trivial

La intolerancia urbana alcanzó su expresión más extrema en Long Island, condado de Suffolk, con un caso que ha conmocionado a la opinión pública estadounidense. Kayla Alvarenga, de 21 años, fue sentenciada por la Oficina Fiscal de Suffolk esta semana a prisión perpetua sin posibilidad de libertad condicional, tras ser hallada culpable de orquestar el secuestro y asesinato de Linver Ortiz Ponce, un joven de 29 años cuyo único "error" fue estacionar su vehículo frente a la vivienda de la mujer.

Kayla Alvarenga 2
Kayla Alvarenga, la mujer que mandó a matar a la persona que estacionó frente a su casa.

Kayla Alvarenga, la mujer que mandó a matar a la persona que estacionó frente a su casa.

El origen de la tragedia

Los hechos se remontan a la medianoche del 17 de septiembre de 2022. Según la reconstrucción fiscal, la disputa comenzó cuando Alvarenga confrontó a Ortiz Ponce por haber dejado su Chevrolet Camaro rojo frente a su domicilio. Lo que inició como una discusión vecinal derivó rápidamente en un plan criminal. Enfurecida, la mujer contactó a Christopher Perdomo (28) y a tres adolescentes de entre 16 y 17 años para que "resolvieran" la situación.

Bajo las órdenes de Alvarenga, el grupo abordó a la víctima, lo sacaron violentamente de su auto, lo golpearon y le robaron el vehículo. En un intento desesperado por salvar su vida, Ortiz Ponce logró escapar a pie hacia una estación de servicio cercana, donde intentó ocultarse entre los autos estacionados.

Una persecución implacable

Lejos de desistir, la acusada dirigió a sus cómplices para que persiguieran al joven. La fiscalía estatal demostró que Alvarenga mantuvo el control de la situación en todo momento, ordenando explícitamente que lo encontraran y lo mataran. El desenlace fatal ocurrió en el estacionamiento de una iglesia cercana; allí, mientras la víctima intentaba huir nuevamente, Perdomo le efectuó varios disparos que le provocaron la muerte inmediata.

El fiscal Raymond A. Tierney destacó la frialdad de la acusada, señalando que "una persona murió simplemente por estacionar frente a la casa equivocada". La estrategia de la fiscalía se centró en demostrar que Alvarenga no solo instigó el hecho, sino que utilizó a menores de edad para consumar el crimen, lo que agravó su situación procesal.

Mientras que Perdomo se entregó en 2024 y espera su sentencia para mediados de mayo, la jueza del caso no mostró clemencia con Alvarenga. Con cargos confirmados por homicidio en primer grado, secuestro, robo y conspiración, la mujer pasará el resto de sus días en prisión, cerrando así uno de los capítulos más oscuros de violencia irracional registrados en la región.

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